
Andrés
Borthagaray Táboas
Punta del Este (Uruguay) |
Paisaje del alma
(Jotabé)
Curvas que sangran su antigua visión,
formas que quiebran la muda emoción.
Palpita el lienzo con luz interior,
desgrana el ojo su quieto clamor,
tiembla el ocaso en azul soñador,
fluye la piedra con hondo primor.
Tierra que escribe su esencia fugaz,
forma que oculta su eterno solaz.
Grita el espacio su eterna fusión,
bebe mi alma del místico fulgor,
pálpito antiguo de tiempo voraz.

Cuadro: From the lake de Georgia O'Keeffe
Carmen Conde: Murcia en sus versos
(Jotabé)
Carmen, que alzó su voz con gran ardor,
rompiendo el silencio con su esplendor,
Entre «Júbilos» su alma navegaba,
cuando en «Brocal» su espíritu tallaba,
mientras España entera la escuchaba,
y su «Tiempo de dolor» resonaba.
Primera en la Academia, su visión
transformó letras en pura emoción.
Murciana de palabra y de valor,
que con su pluma el mundo conquistaba,
dejando al verso eterna bendición.
La jaula dorada
(Jotabea)
La forma tan perfecta sin alma que persiste,
métrica inmaculada donde el sentir no existe.
Son versos que desfilan en procesión vacía,
cadáveres hermosos de esmerada armonía,
esqueletos de ritmo sin carne ni osadía,
sonetos que no sangran, perfecta anatomía.
La rima es una jaula sin pájaro que cante,
un eco sin mensaje, fantasma resonante.
Palabras que no queman aunque su forma insiste,
promesas olvidadas en la voz que se enfría,
jardín sin primavera, silencio agonizante.
Faro de amor
(Jotabea)
Camino entre las sombras buscando tu calor
El alba me sorprende soñando con tu ardor.
Las nubes se deslizan con suave melodía,
Los pájaros entonan su canto de alegría,
Tu nombre se dibuja lejos en fantasía,
Contemplo las estrellas que brillan a porfía.
Mi pecho se estremece pensando en tu mirada,
Tu imagen permanece por siempre atesorada.
Eres mi dulce luz eres todo mi amor,
Te busco cada tarde, te espero cada día,
Tu esencia me conforta, mi vida iluminada.
Ciclos: pretensión de quiasmo
(Jotabé)
La luz penetra el alma florecida,
la sombra deja el alma sometida.
Alegría que asciende hacia la altura,
la pena en lo profundo me madura,
la vida entre sus alas me procura,
y muerte con su voz me transfigura.
El principio se torna melodioso,
el fin regresa al punto silencioso.
La sombra torna en luz estremecida,
mientras muerte y dolor son la ventura,
y el fin se vuelve inicio prodigioso.
Sinestesias del ocaso
(Jotabé)
La vista toca un dulce atardecer,
el aroma del púrpura al caer.
El tacto del arpegio me conmueve,
la sal del rojo espacio se remueve,
el eco del silencio cuando llueve,
y el aire de las sombras nos promueve.
Degusto los silencios de la brisa,
siento ese vuelo que el aire improvisa.
El gusto de los rayos al nacer,
mientras que la luz del tiempo se mueve,
y el tacto de la noche me precisa.
Sinestesias del alba
(Jotabé)
Escucho el rojo amanecer brillante,
y el perfume azul crece, susurrante.
El tacto de la música me lleva,
el sabor de la luz que me subleva,
oigo el aroma cuando el sol se eleva,
y el color del silencio que me nieva.
Miro el dulce sonido del rocío,
toco el canto del sol en el estío.
Siento el eco del alba deslumbrante,
mientras el tiempo su canción eleva
y el perfume del canto fluye frío.
(Jotabé Finalista del XIV Certamen Poético Internacional Rima Jotabé)
Miércoles de Ceniza
(Jotabé tetradecasílabo)
Inclina ya tu frente ante aquel polvo sagrado,
el alma solitaria en destierro sombreado.
Asciende el humo místico de incienso hacia el cielo,
suplica el alma herida por divino consuelo,
la cruz marca la frente con férvido desvelo,
retorna lo perdido con íntimo recelo.
Se aleja de su patria por férrea opresión,
el vate peregrino sin patria ni razón.
Recobra la memoria del tiempo sepultado,
contempla el fugitivo con su trémulo anhelo,
renace de cenizas con honda redención.
A ti, mujer
(Jotabé decasílabo)
Tu risa fluye con claridad,
tus manos tejen fraternidad.
Entre las sombras, luz peregrina,
tu alma transforma lo que camina,
tus ojos brillan cual luz divina,
cada palabra tuya fascina.
¿Y quién no admira tu fortaleza?
¿Y quién no busca tu gentileza?
Nadie silencia tu libertad,
cada momento es luz cristalina,
cada suspiro trae belleza.
Homenaje a Mario Benedetti
(Jotabé)
Versos que nacen con fuerza y valía,
letras que encienden la fe cada día.
Sus «Inventarios» de amor nos legó,
en «Poemas de otros» nos conmovió,
con «Rincón de haikus» nos enseñó,
y «La tregua» en sus páginas brilló.
Simple y profundo, sembró su fervor,
cada palabra destila esplendor.
Benedetti, eterna sabiduría,
como un lucero que el alba besó,
guarda tu nombre perpetuo fulgor.
Mujer: Sinfonía Rebelde
(Jotabé decasílabo)
Se alza vibrante como laurel,
rompe cadenas, burla al cincel.
Danza descalza sobre cristales,
cultiva sueños entre rosales,
desafía normas ancestrales,
teje memorias universales.
Surca los mares con dignidad,
conquista cumbres con libertad.
Crea su historia sin un cartel,
dibuja mapas emocionales,
florece intacta tras la crueldad.
Don Mario
(Jotabé)
De Uruguay nos llegó su voz vibrante,
junto a Luz, compañera tan constante;
en sus libros mostró todo fervor,
desde Marcha sembró nuevo esplendor,
por el Frente luchó con gran vigor,
Cuba y España le dieron calor;
doce años el exilio soportando,
el regreso después saboreando;
de su patria se alzó como gigante,
dibujando del pueblo su clamor,
su legado por siempre va quedando.
El habla que cruza mares
(Jotabé tetradecasílabo)
Habla distinta que causa asombro inusitado,
giro del verbo que cruza el mar por otro lado.
Si «coger» en Madrid es tomar con gran presteza,
en el Plata esa voz muestra otra naturaleza;
«polla» en España es vulgar, aquí ave y destreza,
y en América tal voz no causa ya rudeza.
«Zumo» allá, «jugo» acá, formando su maridaje,
«carro» y «coche» van trocando rutas en su viaje;
el «tío» como amigo en Madrid es muy nombrado,
«frutilla» y «fresa» nos muestran singular rareza,
«billete» y «boleto» tienen distinto ropaje.
Cautivos del después
(Jotabé dodecasílabo)
Rindo mis anhelos al gélido ocaso,
trunco la tarea con torpe fracaso.
Grillos de pretextos me quitan vigor,
surco los deseos con frío temor,
hundo mi talento en profundo sopor,
temo la osadía tras hondo rencor.
Ciega mi senda con el yugo tirano,
huyen los instantes con paso liviano.
Sufro los fracasos de inerte retraso,
sigo fantasías con brillo y fervor,
ansío el cetro de fuerte soberano.
Enigma del crepúsculo
(Jotabè)
Se funde el sol en mística espesura,
su paso marca el tiempo en la llanura.
Se eleva el aire en danza pasajera,
el tiempo fluye, efímera quimera,
el bosque guarda sombras de pradera,
silente acecha garza mensajera.
El cielo pinta nubes sin demora,
la brisa entre jazmines se evapora.
El águila contempla desde altura,
mece la tarde cantos de ribera,
y el mundo se hace paz reveladora.
Fábula existencialista
(Jotabé dodecasílabo)
La cigarra pregunta por su destino
mientras canta las penas de su camino.
La metódica hormiga va muy constante
por senderos que cruza, perseverante,
sin dudar de su curso tan importante,
aceptando su sino de caminante.
En el bosque resuenan ecos lejanos
de dos vidas distintas, sueños arcanos.
La cigarra se contempla el matutino,
la hormiga prosigue siempre tan vibrante,
y el silencio murmura siempre lozanos.
Obsecuencia servil
(Jotabé tridecasílabo)
La reverencia avanza por la senda clara,
genuflexión profunda busca nueva cara.
Se arrodilla temblando frente al cruel querer,
sus palabras se inclinan dignas de ofrecer,
su lengua prodigando signos del deber,
el cuerpo doblegado para acontecer.
La máscara revela triste el mundo ahora,
devora su presencia siempre aterradora.
Se arrastra silencioso con su antigua vara,
sumiso ante los gestos del eterno hacer,
su mente corrompida yace sin demora.
El eco de la obsecuencia
(Jotabé tridecasílabo)
Murmullo sombrío que roza lo senil,
la obsecuencia viste del tiempo juvenil.
Teje una red oscura con su miniatura,
donde el engaño teje su honda curvatura,
y en su postura humilde guarda honda amargura,
mientras el corazón cultiva su locura.
Marchita su existir por frío vil delito,
pudre la esencia entera de su enclenque grito.
La máscara perversa contempla el marfil,
donde la sombra esconde su eterna premura,
y entre abrazos letales dormita el proscrito.
El estudiante de Salamanca
(Jotabé tetradecasílabo)
En los claustros eternos de la luna brillaba,
mientras Félix maldito su destino buscaba.
Por los arcos sombríos de la antigua ciudad,
persiguiendo a la muerte con tenaz voluntad,
desafiando al destino sin temer tempestad,
entre sombras eternas de inmortal soledad.
En las noches profundas del misterio sonoro,
cuando danzan espectros en su místico coro.
Por los claustros eternos siempre altivo vagaba,
con el alma encendida de fatal voluntad,
mientras ríe en las sombras como eterno tesoro.
Espronceda, voz del Romanticismo
(Jotabé)
Hoy contemplo tu verso apasionado,
en las llamas del tiempo cincelado.
Como el rayo en la noche tormentosa,
entre nubes de fuego prodigiosa,
por senderos de luz esplendorosa,
cuando el alba despierta luminosa.
Entre páginas leo silencioso,
mientras brilla tu canto melodioso.
Con el fuego sagrado has conquistado,
por la senda del alba victoriosa,
con la voz de tu verso misterioso.
Legado vivo
(Jotabé tetradecasílabo)
Con las estrellas vivas del arte castellano,
contemplo tu figura de vate soberano.
Nos muestras once versos que tejen noble canto,
dos firmes pareados que brillan como manto,
el cuerpo monorrimo que eleva su quebranto,
el terzo que corona las obras del encanto.
Los vates del planeta proclaman tu presencia,
tejiendo los jotabés con pura transparencia.
Tu nombre por las letras resuena cotidiano,
deja en la poesía su verso sacrosanto,
que guarda para siempre tu lírica sapiencia.
Maestro de la Rima
(Jotabé)
De Valencia nos llega luz brillante,
que Juan Benito forja, rutilante.
En dos mil nueve nace su estructura,
once versos de mágica hermosura,
pareados que trenzan la aventura,
y un terzo que corona su escritura.
Su legado pervive en cada verso,
que brota en todo idioma, limpio y terso.
Su creación, un faro deslumbrante,
que abre sendas con nueva arquitectura
y enriquece el poético universo.
Último Telón
(Jotabé)
Con maquillaje marchito y gastado,
dibuja risas en gesto olvidado.
Por las esquinas reparte ilusiones,
va deshojando sus viejas canciones,
guarda en su pecho dormidos pregones,
traza en el aire sus últimos dones.
En su mirada de noche cerrada,
se desvanece la luz plateada.
Muere el payaso con gesto cansado,
persigue sombras de antiguas pasiones,
deja su máscara deshabitada.
Máscaras del alma
(Jotabé)
Se pinta el rostro de melancolía,
mientras su risa esconde la alegría.
En la gran carpa, bajo el terciopelo,
danza cual sombra, sin mostrar su duelo,
sus ojos brillan como ardiente hielo,
buscando risas en el cruel desvelo.
La soledad le abraza sin piedad,
tras el telón se esconde su verdad.
Su alma desnuda grita cada día,
cual mariposa rota en el anhelo,
buscando en sueños su felicidad.
El ciclo del tiempo
(Jotabé Tepén)
Jotabé madre
El tiempo fluye como suave bruma,
y el mundo entero en su girar se esfuma.
Los astros marcan rumbo magistral,
las horas vuelan sin ningún ritual,
el tiempo teje sueño celestial,
y el curso sigue firme y natural.
La noche extiende su manto callado,
y el alba surge del cielo dorado.
Contemplo el mundo que lento se suma,
siguiendo el paso de este tiempo actual,
mientras el tiempo duerme sosegado.
El Amanecer
Jotabé hijo 1
El tiempo fluye como suave bruma,
y el mundo entero en su girar se esfuma.
La luz naciente rompe el alta fuente,
el sol asciende sobre el firme puente,
las aves cantan junto al claro oriente,
y el día emerge como luz naciente.
El aire trae un aroma de rosas,
y el cielo pinta nubes luminosas.
La aurora con rayos de oro perfuma,
mientras la luz bendice el sol poniente,
y el alba extiende luces generosas.
El Día
Jotabé hijo 2
El sol derrama su luz cristalina,
y el cielo brilla en claridad divina.
Los astros marcan rumbo magistral,
las horas vuelan sin ningún ritual,
el tiempo teje sueño celestial,
y el curso sigue firme y natural.
La brisa mece flores del camino,
y el día muestra su esplendor latino.
La luz del mediodía ya ilumina,
mirando el bello paisaje estival,
y el sol reposa en tiempo vespertino.
La Tarde
Jotabé hijo 3
El sol declina sobre la colina,
la luz se vuelve suave y mortecina.
Las nubes tejen mantos de coral,
el viento canta dulce madrigal,
la tarde fluye en tono musical,
y el cielo brilla en un tono ancestral.
La noche extiende su manto callado,
y el alba surge del cielo dorado.
La tarde lenta en sombras se reclina,
mientras el cielo brilla maternal,
y el sol camina en un tiempo menguado.
La Noche
Jotabé hijo 4
La noche envuelve ya la blanca espuma,
y el viento helado todo lo perfuma.
Las estrellas contemplan celestial,
la luna emerge desde el pedestal,
el cielo muestra su don ancestral,
y el cosmos brilla siempre primordial.
El viento sopla siempre sosegado,
y un cielo que brilla todo estrellado.
Contemplo el mundo que lento se suma,
siguiendo el paso de este tiempo actual,
mientras el tiempo duerme sosegado.
Náyade
(Jotabé dodecasílabo)
Entre los cristales del tiempo y la espuma,
tu verso de Concha, cual perla que suma.
Por mares de tinta trazaste el camino,
dejando en las olas tu acento marino,
bordando tus versos de aliento destino,
sembrando en la arena tu canto genuino.
La luz del exilio te dio nueva calma,
mientras que tu pluma, valiente, se empalma.
Tu voz navegante se eleva en la bruma,
trazando en el aire tu vuelo felino,
tu espíritu libre que encuentra su palma.
Cárcel de oro
(Jotabé pentadecasílabo)
El oro circula por las venas del gran mercado
dibuja sus cadenas con un signo calculado.
Los números danzan fugaces en claras pantallas,
cautivos en las cifras que marcan nuestras batallas,
esclavos de los dígitos que hieren cual metrallas,
sumisos al sistema que mide todas las vallas.
Las bolsas del comercio son criptas de luz vacía
donde el mortal se postra con su ambición cada día.
El tiempo en el mercado se vuelve un rito marcado,
las ruedas del sistema nos muelen como canallas,
el alma languidece sin luz en su travesía.
Mercaderes del alba
(Jotabé pentadecasílabo)
Las torres del comercio se alzan firmes al poniente,
girando los destinos del mundo por su pendiente.
Los sueños cotizados se venden por las ventanas,
las almas numeradas se exhiben como artesanas,
los códigos registran las vidas más cotidianas,
el tiempo se subasta por cifras tan inhumanas.
Los niños ya no miran el vuelo de las estrellas,
sus ojos solo cuentan el oro de las centellas.
El hombre, mercader de todo espíritu doliente,
persigue entre las sombras sus ficticias filigranas,
buscando en el vacío sus ilusiones más bellas.
Misterio del Verbo
(Jotabé dodecasílabo)
Contempla el misterio de luz y blancura,
el Verbo que asume mortal vestidura;
la gracia que emana brillante de oriente,
la estrella que guía la mística mente,
el gozo divino que el alma presiente,
la gloria que fluye cual río viviente;
del cielo desciende la eterna alabanza,
el coro que eleva su pura esperanza;
Dios vierte del cielo su eterna clausura,
el tiempo se inclina con fe reverente,
y el mundo proclama su infinita alianza.
Pablo Neruda: Canto al Poeta del Pueblo
(Jotabé)
De Parral surgió un canto matutino,
entre versos trazaba su destino.
Del mar extrajo sales y amargura,
cantó al amor con lírica ternura,
alzó su voz por toda dictadura,
y en cada verso puso su bravura.
El Nobel coronó su trayectoria,
dejando en Chile una luz meritoria.
De pueblos fue su canto peregrino,
su voz brillaba intensa y con premura,
y en cada verso late su victoria.
Majestad polar
(Jotabé)
Contemplo el resplandor inmaculado,
que surge del confín, sereno, helado.
En soledad suprema permanece,
custodia de un silencio que estremece,
corona austral que intacta resplandece,
testigo de un misterio que enmudece.
Del horizonte azul brilla la aurora,
contemplo silencioso cómo explora.
Del tiempo aquel esplendor está aislado,
cual fuerza que por siglos languidece,
mientras el hielo en su quietud demora.
La verdadera amistad
(jotabé tridecasílabo)
Escuchando el silencio descubro bondad,
mientras cruzo los años de mi soledad.
Compartimos la ruta de eterna sapiencia,
dejamos que florezca la unión sin presencia,
nos miramos sin velos con grata evidencia,
y cruzamos umbrales de sacra existencia.
El misterio se eleva tan sacramental,
contemplando la fuerza del fuego ancestral.
Como el viento que trae eterna lealtad,
descubriendo senderos de nueva presencia,
y el espíritu brilla sobre el pedernal.
Ecos del Mediterráneo
(Jotabé)
Del mar emerge un canto cristalino,
navega el verso cual sagrado trino;
los versos nobles ya se despertaron,
mientras las trobas puras maduraron,
los dulces sueños que le cautivaron,
y en el Levante eterno germinaron;
el dolor transformado en melodía,
cual agua que transmuta en pedrería;
heredero de un canto peregrino,
por sendas que los bardos no exploraron
donde el verso es ardiente profecía.
Primavera boreal
(Jotabé pentasílabo)
Llega el abril
tibio y sutil.
La luz sagrada
la madrugada,
brisa dorada,
flor cultivada.
La flor pervive,
todo revive.
Brilla gentil
rosa nevada
luz que se avive.
Amanecer
(Jotabé dodecasílabo)
Esperando el sol la mañana suspira,
contemplando luz entre nubes aspira.
Deteniendo el mar que se mece en el viento,
dibujando el mar del inmenso momento,
caminando el fin del azul firmamento,
escuchando el son brota el sol soñoliento.
Recordando el mar en la rama primera
admirando el sol mientras la tarde espera.
Esperando el fin la esperanza respira,
deteniendo el mar del naciente portento,
contemplando luz de la luz verdadera.
¡Salut i força!
(Jotabé)
Alumbra el alba un cielo de esperanza,
mientras el tiempo eterno se abalanza.
El cuerpo sufre males sin sosiego,
ardiente fiebre como un dulce fuego,
mas nada apaga el luminoso juego
de sueños que en tu espíritu despliego.
Valencia espera junto al mar sereno,
y el Sur despliega un cálido terreno.
La luz del alba enciende la esperanza,
mientras el alma busca nuevo fuego,
contemplo el mar brillante tan sereno.
Sin alma, no hay verso
(Jotabé)
¿Es la forma o la esencia lo que prima?
En cuerpos y versos busco la rima.
Cadencias de piel, métrica de besos,
Siluetas que marcan ritmos traviesos,
Estrofas que abrazan cálidos huesos,
Sonetos que esculpen dulces excesos.
La musa desnuda, verso encendido,
El lienzo del alma, amor compartido.
¿Importa la forma? Duda que anima
A explorar con pasión versos ilesos,
Hallando en ellos ardor escondido.
Laberinto de la mente
(Jotabé Verevés)
Locura danza en mente trastornada,
razón por el delirio conquistada.
El juicio se diluye, se evapora,
la cordura se esfuma sin demora,
el caos en la psique ya se explora,
y el pensamiento en sombras se atesora.
Trastornada mente en danza: locura,
razón que en espejismos se fractura.
La realidad queda derrotada,
el raciocinio en brumas se evapora,
y la cordura en nieblas se tritura.
Danza de Quimeras
(Jotabé Verevés)
Danza etérea de sueños errantes,
girando en espirales fascinantes.
La razón se disuelve como bruma,
el juicio se desvanece, se esfuma,
locura en mi interior pronto se suma,
y el caos mis sentidos ya perfuma.
Errantes sueños de etérea danza,
forjando ilusiones sin esperanza.
Visiones que se vuelven aberrantes,
la mente en torbellino se consuma,
mientras el delirio cobra pujanza.
Génesis Verde
(Jotabem hexasílabo)
El bosque florece,
la brisa se mece.
Arroyos de plata
fluyen; se desata
la vida, y relata
cuentos que rescata.
La tierra palpita,
el tiempo gravita.
Verdor que aparece,
la savia desata
vida que se agita.
Noche del alma
(Jotabem pentasílabo)
Soledad cruel,
sin paz ni miel.
Sombra al caer
cubre mi ser.
Noche sin ver
trae un doler.
Silencio atroz
rompe mi voz.
Pesar que hiel
deja al correr
mi alma veloz.
Efímero Retorno
(Jotabem pentasílabo)
Vuelve el ayer
con su saber.
Recuerdos van
como un volcán.
Tiempos de pan
vuelven y están.
El tiempo huye,
la vida fluye
sin detener.
Pasa el afán,
todo concluye.
Sor Juana, Pluma de Luz
(Jotabé)
Jerónima, tu pluma alzó su vuelo,
rasgando sombras, desafiando el cielo.
Monja sabia, rebelde entre los muros,
tus versos son diamantes, firmes, puros.
Desafiaste dogmas, prejuicios duros,
legando un pensamiento sin oscuros.
Tu mente, catedral de letras vivas,
forjó mundos en estrofas altivas.
Juana Inés, luz en noches de desvelo,
tu voz resuena, rompe los conjuros,
y en tus palabras, aún hoy revivas.
Estandarte de Cielo y Libertad
(Jotabé dodecasílabo)
Celeste y blanco, un estandarte glorioso,
ondeas al viento, relato orgulloso.
Tus franjas dibujan cielo y mar unidos,
nueve trazos firmes, valores tejidos,
heroicos ancestros en ti contenidos,
libertad proclaman tus hilos bruñidos.
Sol de Mayo brilla, cual dorado emblema,
en un rincón blanco, cual sacro dilema.
Evocas la fuerza del pueblo animoso,
tus pliegues conservan los lauros floridos.
Mi enseña sagrada de mi honra suprema.
Armonía Dorada
(Jotabé)
Natura canta su áurea medida,
en cada forma la gracia escondida.
Pétalos, conchas, la espiral perfecta,
del girasol la belleza selecta,
en mariposas su ala es arquitecta,
y en las colmenas la traza correcta.
El arte sigue esta ley sin dudarlo,
en lienzos logra su esencia plasmarlo.
Divina proporción, luz que convida,
del caracol la espiral tan perfecta,
pincel que logra su enigma aclararlo.
La danza alada del sur
(Jotabé)
Mosca austral, de Uruguay joya volante,
tu zumbido es un tango fascinante.
Tus alas, son mate amargo en el viento,
tu danza, un candombe de movimiento,
es tu vuelo un gaucho libre y sediento,
tu esencia, charrúa en cada momento.
Del Río de la Plata eres guardiana,
enigma alado de tierra cercana.
Distinta a otras, eres elegante,
tu cuerpo es del asado el condimento,
y en ti, Uruguay vuela cada mañana.
Julio Flórez, Bardo del Dolor
(Jotabé)
Lira de sombras, voz del desconsuelo,
tu canto eleva penas hasta el cielo.
Bohemio errante de la noche oscura,
tus versos tejen manto de amargura.
Colombia gime en tan honda escritura,
crisol de angustias, lírica espesura.
Nocturno bardo de almas doloridas,
tus rimas son heridas renacidas.
Julio, tu nombre es flor en terciopelo,
sangra la pluma, duele la hermosura.
Eterno eco de pasiones vividas.
Ecos de un encuentro fugaz
(Jotabé dodecasílabo)
Tu canto en el patio vacío vibraba.
Mi alma, solitaria, en silencio esperaba.
Entre mil espaldas, tu mirar fulgente
como astro en la noche, brillaba imponente.
Nuestras manos juntas, promesa latente,
trazaban senderos hacia un fin pendiente.
Soledad, el filo que hiere y resguarda,
nos une y separa, su esencia bastarda.
El timbre resuena, el dulce sueño acaba,
dejando en el alma un amor ya incipiente
y un dolor profundo que el pecho resguarda.
Chirridos de Libertad
(Jotabé)
Chirriar de ejes, música sin par,
silencio impuesto, yugo a derribar.
Senderos trillados, rutina inerte,
monotonía que el alma pervierte,
caminos largos sin nada que alerte,
huella marcada que al andar divierte.
Pensar es lujo que ya no preciso,
mi mente vaga en feliz compromiso.
Carreta vieja, canto singular,
sin grasa avanza, muy libre y tan fuerte,
chirriando alegre, su voz de improviso.
La soledad, espada de dos filos
(Jotabé)
Soledad, filo que hiere y que sana,
compañera fiel, amante lejana.
Silencio que grita en noche cerrada,
susurro que mece, calma y agrada.
Espejo que muestra verdad callada,
reflejo que esconde mentira osada.
Libertad ansiada, cárcel sin rejas,
refugio de sueños, nido de quejas.
Bendición maldita, cruel filigrana,
oasis de paz en vida agitada,
bálsamo y veneno en miles de cejas.
Homenaje al poeta Luis de Góngora
(Jotabé)
Góngora, sol de cultas Soledades,
tu pluma cinceló raras beldades.
Verbo oscuro que alumbra el pensamiento,
ingenio que destila en cada acento,
barroco laberinto, encantamiento,
metáfora que fluye como el viento.
Córdoba vio nacer genio fecundo,
tu verso, perla rara en este mundo.
Maestro de conceptistas verdades,
tu luz pervive, eterno monumento,
en cada octava, verso más profundo.
Verdades veladas: un enigma presente
(Jotabé)
Verdad esquiva, enigma del presente,
se oculta tras un velo transparente.
Mentiras tejen redes en la bruma,
engaños visten trajes de alba espuma,
verdades mueren sin hallar la pluma,
y el mundo gira en infinita suma.
La duda crece, sombra que se extiende,
y el pensamiento crítico se enciende.
Buscamos luz en noche persistente,
mas la razón, cual brújula, me abruma:
la verdad late, aunque no se comprende.
Me pregunto qué es real
(Jotabem)
En la niebla sin final,
todo parece real.
Veo sombras en la bruma,
en la mente se consuma
la duda que nos abruma,
en silencio se rezuma.
La mente busca señales,
entre sueños abismales.
En un rincón tan leal,
yo me pregunto si suma
o resta sueños reales.
Adiós, mi noble Lola
(Jotabé)
Mi vaca fue al prado sin retorno,
dejando el corral hueco y sin contorno.
Sus ubres ya no dan leche temprano,
ni su mugido despierta al verano.
Su pelo atigrado es ya muy lejano,
y el pasto alto la busca, mas en vano.
Calla en el potrero el eco perdido,
sin romper del silencio el dulce nido.
La muerte la arropó cual negro adorno,
mas su recuerdo florece lozano,
dejando en mi alma un vacío sentido.
Consuelo invisible
(Jotabé)
Se extiende el gesto cual manto abrasivo,
cubriendo el dolor con halo evasivo.
Un sentimiento florece en la sombra
del alma que sufre en silencio y nombra
con un suspiro que auspicia y asombra,
tendiendo su mano cual suave alfombra.
Mirada que acoge al ser que se quiebra,
y alivia el pesar que al pecho requiebra.
Renace el amor cual fénix altivo,
abrazando almas que el sol ya renombra.
La fiebre se esfuma, el ser lo celebra.
El mate, esencia rioplatense
(Jotabé)
Verde infusión, ritual del mediodía,
compañero fiel, sagrada ambrosía.
En ronda gira el cáliz celestial,
yerba que fluye, néctar ancestral,
bombilla argenta, puente cultural,
uniendo almas en gesto inmemorial.
Amargo elixir, dulce tradición,
del sur eterno, pura evocación.
Mate de gauchos, noble compañía,
lazo que me une en comunión ritual,
eres esencia de nuestra pasión.
Noches australes
(Jotabé)
Bajo la Cruz del Sur, mi alma se siente,
brilla en mi cielo austral, cual faro ardiente.
En noches de silencio, guía el cielo,
sus luces titilantes, dulce anhelo,
un manto de recuerdos, terciopelo,
en mi tierra natal, hogar y celo.
Sus cuatro estrellas, faro en lontananza,
en mi corazón arde la esperanza.
Cada noche en su brillo me consiente,
la vida renace con nuevo anhelo,
cruzando las estrellas, firme lanza.
Una lengua, dos orillas
(Jotabé)
Del Viejo al Nuevo Mundo va un tesoro,
la lengua de Cervantes, nuestro oro.
De Cádiz a La Habana, el mar cruzando,
el verbo se transforma, va mudando.
Los modismos y acentos van brotando,
diverso el español, siempre cambiando.
Vosotros y ustedes, en dos orillas,
un océano entre formas sencillas.
La historia nos dejó tal gran decoro,
en cada voz un ímpetu guardando,
que une nuestras tierras en sus semillas.
Ecos de un adiós
(Jotabé acróstico Sérmico tetradecasílabo)
La noche cubre el alma, sombría y dolorida,
vida que se marchita, cual rosa desvaída.
Es cruel este destino que nos ha separado,
muy lejos de mi alcance, cruel paloma has volado.
Bonita fue la historia que habíamos tramado,
si el tiempo volviera, lo habríamos intentado.
Tú eres el recuerdo que en mi mente perdura,
estás en cada sueño y en cada noche oscura.
Siempre busco tu rostro en toda bruma escondida,
cerca siento tu ausencia, con llanto desatado.
Amor que no se apaga pues guardo con ternura.
Melodía de la dicha
(Jotabé acróstico Sérmico dodecasílabo)
La brisa murmura tu nombre en mi oído,
vida mía, tu ausencia es dolor fingido.
Es tu sonrisa un faro en la noche oscura,
muy dentro del alma tu amor me asegura.
Bonita es tu voz, melodía madura,
si canto contigo la dicha perdura.
Tú eres mi cielo, mi tierra y mi mar,
estás en mis sueños, no puedo callar.
Siempre que te miro, mi ser ha crecido,
cerca de ti, este mundo es pura ventura,
amor, en tus ojos mi alma va a anidar.
Confianza honesta
(Jotabé)
Los ojos muestran lo que el alma sella,
en cada gesto hay verdad que destella.
Voz que tercera,ya es luz que confía,
integridad que en el alma se cría,
valor que enfrenta la noche tan fría,
es respeto que en cada acto se envía.
En la sombra, la confianza no alcanza,
y en el sol, la pureza no se lanza.
Como un espejo que el reflejo sella,
la honradez que el corazón suscribía,
y en cada paso, su nobleza avanza.
Parnaso colectivo
(Jotabé dodecasílabo)
En un vasto mar de versos compartidos,
encontré un rincón de poetas reunidos.
Sus palabras, como estrellas, iluminan,
en rima jotabé, su esencia combinan.
Diversos corazones que se encaminan,
y en sus versos, sabidurías germinan.
Entre ellos, he aprendido de la nobleza,
en cada estrofa que inspira la belleza.
Que prospere este grupo de bendecidos,
donde nuestras voces se unen y se afinan,
y en la poesía, hallamos fortaleza.
La melodía de los libros
(Jotabé Trirrima tetradecasílabo)
Cuando en los libros mora una gran sabiduría,
mirando sus páginas nos aflora alegría.
Palabra que azora y poesía va creando,
la línea es autora y la guía va trazando.
Cada página fría llora y lo va contando,
Y con libro de otrora el día pasa volando.
Ando en la biblioteca mía, lo que atesora,
sigue sonando a melodía, mi alma mejora.
Un libro a toda hora está brindando compañía
mi afición lectora diría, que está cambiando
de día me pasé al bando, del que un libro explora.
Danza de luz
(Jotabem 33 tretrasílabo)
En el cielo,
un anhelo.
Luz que danza,
y no tranza,
es la usanza
de su lanza.
Tú vuela alto,
de mi asfalto.
Y en el suelo
con mi alianza,
¡Yo te exalto!
Sueño de Azucena
(Jotabem 33 pentasílabo)
Sueña en la bruma,
vuela en la espuma,
En luna llena,
noche es serena,
estrella buena
celebra plena.
Alas de platas,
sueña a que matas.
Vuela en tu pluma…
Sueña Azucena:
¡Sueños desatas!
Mi abuela
(Jotabé)
Manos de la abuela, arrugas de historia,
en cada línea, un cuento de gloria.
Manos que acunan, tejen con destreza,
guardan el calor de la fortaleza.
Manos que en su danza, pintan belleza,
en suaves caricias, calman tristeza.
Manos de abuela, espejo de la vida,
con su sapiencia, lección aprendida.
Manos que en su tacto, sienten victoria,
y muestran honradez con su firmeza.
Manos que en silencio, curan herida.
Manos en un fusil
(Jotabé)
En plena batalla, un fusil en mano
y el frío acero, bajo el cielo hispano.
Manos que fueron de un niño inocente,
ya sostienen la muerte, tan presente
Manos que dieron un amor ferviente,
apretar gatillos tan de repente.
Manos y un fusil, en guerras perdidas,
buscando en cada tiro, más heridas.
Campo de batalla, destino vano,
Manos que dieron, en pasado ausente.
Manos sobre un fusil, manos sin vidas.
Vida en un instante
(Jotabé)
En el lienzo del cielo, un azul manto,
el cosmos danza con hermoso encanto.
en cada amanecer, lienzo vibrante,
despierta la vida, en solo un instante.
La belleza en el cielo, un canto amante,
la creación es un lienzo radiante,
Como río el amor, fluye sereno,
y a nuestros corazones llega pleno.
Las aves festejan, hermoso canto,
pinceladas color verde brillante,
tu gracia ilumina todo el terreno.
(Finalista del XIII Certamen Poético Internacional Rima Jotabé)
Ausencia y presencia
(Jotabé)
Oh musa, ilumina mi mente inquieta,
que ansía versos a mi amada Greta.
Ella es la estrella que mi noche alumbra,
dulce dueña de mi negra penumbra.
Su mirada tierna calma y acostumbra
a su risa franca que se vislumbra.
Mi corazón grita sin su presencia,
ella es el secreto de mi existencia.
Añoro su boca pura y discreta,
sufro su ausencia que me apesadumbra,
pero está a mi lado y tomo conciencia.
Heridas en el silencio
(Jotabé)
La soledad en mi pecho se anida,
sentimiento roto que en mi alma herida.
Un naufragio vivo, tormento ardiente,
aliento seco, desierto en mi mente,
brisa desvalida que ni se siente.
El desafío insiste, como un ente.
El agua dulce ahora sabe amarga,
mil sendas duelen, la pena me embarga,
mi alegría yace en lucha encendida,
en mi alma, la despedida es hiriente,
con tu adiós, mi tristeza aún más larga.
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