
Álvaro Orlando
Pedroza Rojas
Villa del Rosario de Cúcuta (Colombia)
Reside en San José De Cúcuta, Norte
de Santander (Colombia) |
Celos de un libro
(Jotabé tetradecasilabo)
Sentí rabia del libro que sostuvo tu mano,
pues ese libro captó tu tiempo de verano.
No exagero. El dichoso libro hurtó tus desvelos.
Coqueta estabas y con muy profundos anhelos,
mientras yo me quedaba cavilando en recelos,
viendo tu ausencia y distancia aumentar en mis celos.
Un día cerraste el libro sin decir palabra,
y el corazón bien guardó lo que el silencio labra.
Eres el libro que quiero leer y, me ufano
de saber descifrarte, develando los velos
de tu libro de vida y que el amor se reabra.
Fiesta de reyes
(Jotabem)
Hay, gran dicha en el ambiente,
Luz de estrella en el oriente.
Dios por siglos, esperado...
en María, ha humanado.
Hoy, tres reyes, han llegado
con regalos y, adorado.
En Belén nace el orfebre;
En la humildad del pesebre.
Se siente paz y presiente:
todo un mundo renovado.
¡De amor arde el hombre en fiebre!
Persiste
(Jotabem)
Cuando la noche no finge
y, el mundo nada restringe,
cuando la ausencia es nombrada
y, la verdad es vedada,
y en sociedad, sentenciada
al silencio, por la espada...
Cuando, a pesar de la herida,
el alma busca salida,
enfrentando a toda esfinge
que, amenaza siempre airada ...
¡Nunca te des por vencida!
A la «poeta del silencio», Alejandra Pizarnik
(2 Jotabems)
Tu voz no pidió consuelo,
ni cedió al desconsuelo.
Pidió verdad, sin alarde,
sin asomo de cobarde,
sin el fuego que más arde,
sin nada que le resguarde.
Y, fue la sombra, tu amiga,
no fue tu casa enemiga.
Tu alma, bien alzó el vuelo,
antes de llegar tu tarde.
¡En paz, que Dios te bendiga!
Tu legado fue abrir grietas
y, en la voz de los poetas,
dejar un rumbo seguro,
para crear un futuro...
y, enseñar que ningún muro,
detiene un corazón puro,
que no escapa de sí mismo;
así, sea hondo el abismo,
las palabras son cometas
que, izadas en tiempo oscuro
quebrantan todo mutismo.
Shakira, gran talento colombiano
(Jotabé)
Desde la arenosa del mar, Shakira...
muestra su nota musical y lira,
con decoro y orgullo colombiano.
Su voz se escucha en el confín lejano.
Con el sabor del trópico cercano
mitiga el tedio y el dolor humano.
Su voz cruza el desierto y la frontera,
y, la vida a su ritmo, gira entera.
Quien bien de su talento sabe, admira
además de su voz, el tinte arcano
y, el mágico vaivén de su cadera.
Tiempo de Navidad
(2 Jotabés)
1
¡Navidad: ha nacido el gran orfebre
y, el corazón del hombre es el pesebre!
Cae la noche asida a la pobreza,
y Dios enciende el pulso y la tibieza.
No llega con poder, ni con grandeza,
sino en forma de pan y, de simpleza.
Un coro hermoso cruza la ventana,
y se detiene el tiempo en la campana.
Nace Dios humanado y hace el quiebre:
La Tierra en paz alaba su grandeza;
Se ha vestido de luces la mañana.
2
En pobre cuna, el Verbo es humanado
y, el llanto humano, por fin se ha calmado.
La tierra guarda un débil resplandor,
ha llegado del cielo el Redentor:
El rey de la bondad y del amor,
que vence a la tiniebla y al temor.
La calle huele a abrazo compartido,
a pan recién partido y sin olvido.
Todo luce en paz y muy sosegado.
Está entre nosotros nuestro Señor,
y, el mundo ante sus pies, cae rendido.
Confianza extrema
(Jotabé)
Hasta el final, así todo se pierda,
y quede el pulso al filo de la cuerda,
apostaré con brío y, vivo aliento,
en tu libre camino que frecuento,
a hacer del recorrido, nuestro cuento
y a darte el corazón, como lo siento.
Prefiero, en esa cuerda, estar alerta
con fe, que no verás frágil, ni incierta.
Pues tu latido fiel, bien me recuerda,
que sos en mi vida, firme cimiento,
que hace que en tI, mi amor y paz invierta.
Diálogo intergeneracional
(Jotabé)
Abuelo, ¿qué lección deja el camino?
Que el tiempo enseña a golpes tu destino.
¿Necesita la vida amor u hombría?
Reclama pan, paciencia y compañía.
¿Y el miedo?, dice el nieto, ¿ te exigía?
Se encara y se cruza con valentía.
¿Sirve el amor en ésa explicación?
Amar es darse, aún sin condición.
El nieto anida el eco del nonino,
y el abuelo se mira en su manía.
¡Dos voces, una bella relación!
Honor del vencedor
(Jotabé)
Causa siempre tremenda fanfurriña,
que quién vence, sea ave de rapiña
que maltrata, a quien yace ya vencido.
No es digno vencedor, si al mal herido
suma ultraje al dolor ya padecido,
a quien tiene en sus manos, por rendido.
Justo es quien, a pesar de la victoria,
sabe que, los laureles y la gloria,
bien premia la hidalguía y no la riña,
ni la guerra librada que ha vivido.
¡Honor a la justicia hará la historia!
A su versos y aventuras
(Jotabé)
Precursor del simbolismo, el poeta
francés, elevó versos cual cometa.
Distante de su vida turbulenta...
su legado de versos representa,
mensajes que describen la tormenta
del mundo sensorial que le impacienta.
¡Desde joven cruzó tierras lejanas,
cambió versos por grandes caravanas!
Su verso y fuego alzaron cual saeta;
su vida y sombra opacan toda afrenta,
que pudo haber vivido en sus mañanas.
Recuerdos del futuro
(Jotabé)
A veces me visitan, en la brega
los ecos de un mañana que no llega,
luz y sombras venidas del ocaso,
las huellas que bien plasme paso a paso,
el vino remanente de mi vaso
y, el latir del temor, llegado el caso.
Los retratos sin nombre, ni pasado,
pidiendo renacer justo a mi lado.
Los tic tac de un reloj que se sosiega,
con brisa de un futuro con retraso,
y, la memoria azul de lo esperado.
Fornimento de versos
(Jotabé)
Fornimento adecuado en la ocasión,
pide tu corazón a mi pasión.
Traigo importantes dosis de detalles:
caricias que se esparzan en tus valles,
con besos que te mimen cuando calles,
y tiempo para ti cuando batalles.
La canción que despierta a tus sentidos,
y, agita el corazón en sus latidos.
He previsto llenarte de ilusión
en el momento y, mundo que bien halles,
mis mil ramos de versos bendecidos.
Poeta y político español
(Jotabé tetradecasílabo)
Oriundo de Madrid y, escritor de noble cuna.
Descubre en la pluma y, libros, su mayor fortuna.
A las limitaciones que le otorgó natura,
por las que recibió del mundo mofa y locura,
ratos de timidez, dificultad y amargura.
supo hacer frente con estudio y literatura;
Los libros fueron refugio y puerta de escapada;
En ellos supo transformar sátira en espada...
para batirse en duelo con Góngora en tribuna;
con quién lidió dura enemistad, sin donosura...
Los dos, genios cimeros con distinta mirada.
Lección del árbol: se gana más al dar
(Jotabé)
El árbol da lección de desapego,
con su cortés adiós, libre de ruego
a sus hojas. Es más útil soltar
lo inútil. Hará que empiece a brotar
lo nuevo. Será fácil renovar.
¿Por qué?: Su ciclo vital está en dar.
Ganará su garantía de vida.
Tendrá liberación libre de herida.
Es su redención mágica y sin ego.
No es dejadez, más allá de confiar...
será máxima gracia bendecida.
Cruce de razas
(Jotabé decasílabo)
No todo es blanco, ni todo es negro;
hay muchos tonos...y, yo me alegro.
Hay tardes grises, coloreadas,
y el cielo muestra mil pinceladas.
Y en cuanto a las flores, hay variadas;
Hay tierras rojas y abigarradas.
Cualquiera sea la piel del hombre...
En todos, está Dios, no te asombre
el rasgo que llevas de afronegro,
que tus miradas luzcan rasgadas,
y tu piel blanca. ¡Sos un prohombre!
El sí de María
(Jotabé pentadecasílabo)
María de Nazaret, al plan de Dios, dijo: sí.
Soy la esclava del Señor, sea su Palabra en mí.
¡Al hospedarse el Verbo en María, Dios la bendijo!
Ella, solícita, plena de amor y regocijo...
en su vientre puro, corazón y alma, acoge al hijo...
y, al hacerlo, abrazó con decisión el crucifijo.
Con María, el «tic tac» del reloj, inició la historia
del amor y paz del Dios humanado y, de su gloria.
El milagro del amor, al nacer se hizo Rabí,
y enseñó verdad y se mostró camino. Así dijo.
¡Dios hizo amor el sí de María, con su victoria!
Herencia eterna
(Jotabé)
Quien versos escribe, deja su historia…
y, al hacerlo, eterniza su memoria.
Mucho del escritor, aquí se queda,
vagando en sus versos. Así la greda,
vuelva a ser unidad con la que hospeda,
y el dolor exicial, su alma transgreda.
Todo poema es puente de amistad,
que se tiende al futuro; es la heredad,
que vence a la efímera fama y gloria,
encontrando en la muerte fin o veda,
pero hallando en el tiempo, libertad.
A la autora del «poema sin héroe»
(Jotabé pentadecasílabo)
He cruzado el invierno siberiano, por buscarte...
Y descendido, la escala del tiempo hasta encontrarte.
Estabas bajo la frondosa sombra de tu verso,
decidí quedarme en ti, toda «La tarde», inmerso,
descifrando tu cuita en soledad y tu universo...
y, tu forma de afrontar, en tu tiempo, lo perverso.
Me asombró tu heroísmo Anna, dando cara a la pena,
al dolor, al olvido, a la crueldad de la cadena.
Bueno es saber que en tu «RÉquiem», pudiste liberarte
del silencio decretado y, que tu verso es adverso,
al mundo que quiso apagar tu voz como condena.
Café Jotabé
(Jotabé tridecasílabo)
¡Que gusto verte!, compartamos un café
y, en once versos, te prometo un Jotabé.
Empezaré componiendo un buen pareado,
con dos versos, bien rimados y de tu agrado.
Seguiré con un monorrimo estructurado,
que diga lo feliz que es estar a tu lado.
En mi segundo pareado, tu verás...
lo dichosa y feliz, que a mi lado serás.
En un terzo, como epílogo te diré:
que, lo nuestro es un gran amor sincronizado,
y que al amarte, en recompensa, me amarás.
Al final, todo es herencia repartida
(Jotabé tridecasílabo)
De la cuna a la tumba, todo nos reclama.
El viento, nuestra voz y nuestra risa, clama.
El alma, con afán, la peticiona el cielo...
Nuestra carne y los huesos, los mendiga el suelo.
Quien queda, en espera del turno de su vuelo...
toma el recuerdo. El calor, lo recibe el hielo.
Las pasiones y apegos, los pide el olvido
que, igual, se llevará todo amor padecido.
A la eterna paz, que toda muerte proclama,
irán nuestras urgencias al bajarse el velo...
y, la razón vaya a la noche sin sentido.
Huella y Raíz
(Jotabé tetradecasílabo)
Un inca literato, poeta de los Andes,
cimero universal. ¡Un escritor de los grandes!
En Los heraldos negros sus versos se elevaron,
y, en Escalas precisas a su país mostraron.
En El tungsteno, voces proletarias trazaron
la palabra y, en Crónicas de Rusia, se izaron.
Paco Yunque, sabido después de su deceso…
narra la lucha de un niño por salir ileso,
del mundo asfixiante que agrede y fuerza a que ablandes.
En Poemas humanos sus versos descollaron,
y con ello, su nombre en el mundo queda impreso.
Salmo
(Jotabé)
Dios, bríndanos tu paz y tu amistad.
Sed protección en la dificultad.
¡Sed nuestro amparo, luz y fortaleza!
En la tribulación y la flaqueza,
sed auxilio. Venga a nos tu grandeza.
Reside en nuestra casa, gran Alteza.
Creo en ti Padre Amado; en ti confío.
¡Sed mi norte, oriéntame si extravío!
Dios, dadme vida, camino y verdad;
sed fuente que disipa la tristeza,
cual milagro que llena mi vacío.
Con la edad...
(Jotabé pentadecasílabo)
Con el tiempo se pierde la visión, se pausa el paso,
Las manos sin fuerza, muestran temblor en el ocaso.
Se arruga la piel, el cabello se nos vuelve cano.
El sensible corazón, en paz cede, más humano.
Hay serenidad en la amable calma del anciano.
Es común regresar por el recuerdo más arcano.
El dolor en cada parte del cuerpo es la rutina.
Es el olvido, sin tardanza ni rubor, espina.
La oración es más habitual, el sueño más escaso.
La mente retiene lo reciente, no lo lejano.
Y la sonrisa, al igual que la paz, es más genuina.
Elegía
(2 Jotabés octonarios con estrambote)
en memoria de los jóvenes, a quienes la ciega violencia les robó la vida.
Una luz de vida que se apaga, duele. Si es cercana,
una herida, en la mitad del pecho, aflora con la diana
cuyo sonido rinde honores y, da la despedida,
porque ha llegado el fin natural del ciclo de la vida.
El hombre aprende en su dolor, a sufrir la dura herida,
dejada por quien su alma ha buscado a Dios, en veloz
[
huida.
Más, si el breve instante que dura el vivir es acortado
por la soberbia, la ignorancia y el odio inveterado
del hombre que, no tolera diferencias y se ufana
del terror que apura la cruda violencia fraticida,
...el corazón y alma sufren el país ensangrentado.
El dolor es crudo y profundo, si la luz que fenece
es luz temprana, que no verá el alba si amanece.
Da tristeza despedir la juventud al mediodía,
poblar cementerios con cuerpos inertes de alegría,
bebiendo lluvia y dando flores, señal de rebeldía,
para gritar que se marchó, sin ser hora todavía.
La muerte duele en la orilla del río que se socava.
Llora el corazón y el alma del dolor se vuelve esclava.
Es triste comprobar que la esquiva paz vuelve y perece,
y que en cada despedida, a Dios se ofrece la agonía
del corazón que al orar, sus penas de la cruz desclava.
Dios que pecados lava,
se aflige al ver ciudades y veredas teñir de rojo
con la sangre de un hombre asesinado y, hecho despojo.
Semblanza breve de un Bardo
(Jotabem)
en memoria de Pedro Salinas Serrano, docente y poeta español de la generación del 27.
Un cultor de poesía,
un maestro que tejía
versos de vida sagrada;
Y, en ellos dejó plasmada,
su pasión inveterada,
con la que quiso a su amada.
Quien creyó que la esperanza,
pebetero es de confianza,
cuando cuesta ver la vía,
que del todo va a la nada,
porque el amor da templanza.
Si la luna hablara
(Jotabé heptadecasílabo con estrambote)
Envidiable posición tiene la elegante y bella luna,
al hacer en soledad su ronda y ver desde su tribuna:
todo lo que pasa en la Tierra y, que en ella se realiza.
Por suerte, para el hombre, la bella luna es noble y castiza;
muy silenciosa y su sagrado mutismo, bien garantiza,
guardar en secreto, lo que bien observa y bien analiza.
Si la luna pudiera hablar y, no discreta bien contara,
lo que en sus rituales y nocturnales rondas contemplara...
Del hombre, sus arrojos, temores y alguna pilatuna,
Promesas, cuentos de amores a destajo, vueltos ceniza.
Sangre cubriendo caminos, verdades que el hombre
[
negara.
¿Cuánta verdad cantara?
Bajo el porche: llantos y risas, reclamos de envidia y celo,
personas vagando en la noche, desnudeces bajo el cielo.
Dios me puebla
(Jotabé)
Sin merecerlo, siempre me he sentido
acompañado, amado y protegido.
Cuando las cruces de la vida, azotan,
pronto, en mi corazón y alma brotan
la esperanza y la fe, que bien derrotan
la zozobra y la angustia, que me agotan.
El Dios vivo con esmero me habita
y libera, del dolor que me agita.
Todo dolor y pena padecido,
en el amor a Dios curan y enfotan.
Desde la muerte, Dios nos resucita.
Del nacer y morir
(Jotabé tridecasílabo con estrambote)
¡No se pide el nacer, y después de arribar,
nadie quiere morir, nadie quiere zarpar!
Con un grito y los ojos cerrados, llegamos;
y en silencio, con ellos, cerrados, nos vamos.
Nadie sabe al nacer, por qué y donde estamos;
y, nadie sabe al morir, a donde emigramos.
¡Todos, en brazos de otros llegamos, cargados!
¡Todos, en brazos de otros, nos vamos alzados!
Desnudos, con manos vacías, al llegar;
sin nada, apenas cubriendo la piel, marchamos.
¡Dónde se nace o muere, son datos vedados!
Y con gente a los lados...
el trance de pasar, de una luz a otra luz,
no es grupal. Cada quien trae y vive su cruz. |