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Directorio de poetas que escriben en Rima Jotabé



Rima Jotabé



Directorio de poetas que escriben en Rima Jotabé en lenguas diferentes al Español

Directorio de Poetas que escriben en rima Jotabé en español
 
 
RAFAEL HUMBERTO LIZARAZO GOYENECHE
 
Poemas
 
Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche

Rafael Humberto
Lizarazo Goyeneche

Boyacá (Colombia)

Alegría de vivir

(Jotabé Espejo)


Aún conserva mi alma las pasiones
que antaño regalaba a borbotones.

Mucho guarda de plácido la vida
a pesar de la ausencia y la partida,
no es eterna la marca de una herida
ni es afrenta lo amargo de la huida.

Aún disfruto y vivo cada día
cantando con fervor la dicha mía.

Pues bajo celestiales bendiciones
todo lo malo que al pasar se olvida:
es fuente inagotable de ambrosía.


Entre la bruma de una tarde fría
surge la fuerza que en mi ser anida,
y vuelven a crecer las ilusiones.

Se va… se aleja la melancolía
cual fuera el eco de una letanía.

Es mi alegría de vivir sentida
por tanto la disfruto compartida,
no temo a triste soledad sufrida
ni lloro a mares por la despedida.

En mi pecho dos grandes corazones:
¡Laten al ritmo de mis emociones!



Pospandemia


(Jotabé con estrambote)


Vivir y no morir en el intento,
gozar el simple paso del momento.

Así será... la vida en adelante,
así será el andar del caminante;
un triste corazón, un alma errante
en un mundo feroz y amenazante.

Rama que con la lluvia se desgaja
y entre las aguas del torrente baja.

A merced de las olas y del viento
hacia el azul y el postrimero instante:
en que la mar, le sirva de mortaja.

Peregrino que viaja
bajo el frío de nieblas turbadoras,
añorando las fúlgidas auroras.



Naufragio


(Jotabea)


Me juró amor eterno, sus promesas creí,
y en una barca de oro navegando me fui.

No supe yo ni cuando ni como naufragué
entre las blancas olas de amor que imaginé;
le confié mis secretos, mi vida le ofrendé
y a pique se me fueron las cosas que soñé.

Dolor e incertidumbre llegaron al momento,
cual dejo de amargura traído por el viento.

Ambrosía anhelada que en el azul perdí
al golpe traicionero del ser que idolatré,
perfidia y desengaño... fatídico tormento.



Navegante


(Jotabé)


Soy un extraño ser, sin porvenir,
cual río en su incansable discurrir.

Soy ahora, no creo en el futuro
ni en mundos más allá del alto muro,
el tiempo en su rodar es un conjuro
que gira como noria, lo aseguro.

Ayer ya fue, pero hoy está latente
y mañana será otra vez presente.

Soy eco en un constante ir y venir,
navegante surcando un mar oscuro:
dejándose llevar por la corriente.



Fiesta de colores


(Jotabemo dodecasílabo)


Floreció la malva, despuntó el clavel
y de colorines se tiñó el vergel.

Voló la torcaza, trinó el ruiseñor
y las mariposas van de flor en flor;
canta el arroyuelo su canción mejor
y muestra el paisaje sereno candor.

Refulge la rosa y aroma el jazmín
y la primavera se muestra por fin.

El sol nos calienta y broncea la piel
gracias a la santa mano del Señor,
que bendice todo de norte a confín.


Lo que acibarado ya es jugosa miel,
como azúcar dulce es ahora la hiel.

Casilda, la bruja, se volvió un primor
y con su varita nos pinta de amor;
el malvado cuervo se hizo picaflor
y de buenas nuevas es el portador.

Suenan las campanas, también el clarín
y sus bendiciones nos da un querubín.

Barcos y avioncitos hechos de papel
por cielos y mares viajan a vapor:
repartiendo besos... de chocolatín.



Sueño celestial


(Jotabé entrelazado)


Rebosaba la copa y él, absorto,
contemplaba la espuma del oporto

e incubaba su mente pendenciera
una infausta y agónica quimera:
que tal vez en el vino apareciera
un ángel, y su pena detuviera.

Madre querida, dulce madre mía,
anhelo estar contigo en este día.

Contigo voy, a nadie ya le importo
y no soporto más tan larga espera;
en su febril delirio... repetía.


Dormido se quedó y, en su agonía,
soñó ser ave que en la tarde umbría

erraba inconsolable por el mundo
en busca incierta de nidal fecundo;
y en el sopor de su soñar profundo
a su regazo fue, sólo un segundo.

De rosas blancas le tendió un tapiz,
e inventó un cielo con azul matiz.

Besó su frente y tal como quería
príncipe fue, ya no más vagabundo,
y... de su sueño, despertó feliz.



Un símbolo


(Jotabé con estrambote)


La poesía, es símbolo de amor,
cual el perfume de la hermosa flor

que despunta por cada primavera
y alegra corazones por doquiera;
la poesía, con verdad sincera,
es sosiego y es dicha duradera.

Es puente y es camino bendecido
hacia la paz que no se ha conseguido.

Pero… tal vez, logremos a tenor
de alguna dulce pluma lisonjera,
encontrar el camino ya perdido.

¡Oh!, mi Señor, te pido,
por el destello que en tu cruz fulgía:
nos des la paz signada en poesía.


(Poema ganador del Primer Premio del II Concurso Poético Visual Jotaberos por la Paz)



Lincon Meza


(Jotabem con estrambote)


Y será fiel a sí mismo,
puesto que sin egoísmo

desde su amado Ecuador
un constante soñador,
con carisma y pundonor
pretende un mundo mejor.

Se le llama Lincon Meza
y, lo digo con certeza…

que entre versos y lirismo
el poeta y profesor
blande toda su grandeza.

Fortaleza
para no perder la fe:
es la Rima Jotabé.



Vagarosa


(2 Jotabé con estrambote)


I

La "Rima Jotabé" cual mariposa
con donaire pasea vagarosa.

Airosamente va de flor en flor
y en corazones posa su candor,
expresión más sublime del amor
que alivia la tristeza y el dolor.

Son sus odas un mágico sentir
e impoluto aliciente del vivir.

La "Rima Jotabé", sí es blanca diosa,
que brilla con magnífico esplendor
y entrega al firmamento su existir.


II

Como un candil la veo refulgir
en el sendero de mi porvenir.

¡Oh!, poesía... mariposa al vuelo
en cuyas alas he subido al cielo,
y en un lienzo de suave terciopelo
el verbo da razón a mi desvelo.

Ella es el estandarte de mi fe,
el puerto que de niño imaginé.

Sus versos hacen claro el discurrir
y, se sublima mi constante anhelo,
si el poema es en "Rima Jotabé".

Aromas de café,
en once trazos que le dan acierto:
a esta locura de soñar despierto.



Todos en casa


(Jotabes decasílabos)


I

A la calle no debes salir
pues de pronto te puedes morir.

Hay un virus que viene volando
a los chicos y grandes matando,
mejor quédate en casa cuidando
de tu abuelo contentos jugando.

Para echarlo por un precipicio
a ese bicho le harás maleficio,

y... en tu cuerpo no podrá vivir
porque tú lo estarás espantando:
si te lavas las manos con juicio.


II

Un buen libro te puedes leer
o a sumar y restar aprender.

Acuarela y pinceles usar
para un lindo paisaje pintar
y, si quieres un verso cantar,
la guitarra tendrás que afinar.

Pasear en un tren colorido
o encontrar el juguete perdido,

y… esperar a que puedas volver
al colegio otra vez a estudiar:
estrenando tu nuevo vestido.



Cuarentenaritos


(2 Jotabé)


I

De repente se fueron, se esfumaron
las voces de los niños... se acallaron.

Cerrados los colegios, las escuelas
no escuchan de sus gritos las estelas,
ni se ven los pinceles y acuarelas
dibujando en el suelo las rayuelas.

No lucen las paredes coloridos
rayones de chavales distraídos.

Los textos encerrados se quedaron
de los pupitres entre sus cajuelas,
como arcanos tesoros escondidos.


II

No se encumbra la risa colectiva
ni se desborda la pasión festiva.

Los tiernos angelitos de los cielos
en casa están con padres, con abuelos,
que los cuidan entre ávidos desvelos
y, dormitan, sus cándidos anhelos.

Pueden por las ventanas contemplar
el sol cuando comienza a despuntar,

y el cerco misterioso no los priva
de hacer las travesuras de pilluelos:
corriendo por la casa sin cesar.



Proposiciones


(Jotabea espejo con versos franceses)


Me convertí en rapsoda cantándole poemas,
le regalé azahares en flor y finas gemas.

Le pinté mariposas y hermosos pajaritos
con las alas doradas cual fuesen angelitos,
le ofrecí mil palacios en reinos infinitos
y parajes soñados por el amor benditos.

Llevarla entre mis brazos a la más alta cumbre
allá donde a ella sola el astro rey le alumbre.

Pero a pesar del trono, del cetro y las diademas,
mis presentes de amores quedáronle chiquitos
y hoy vago sin destino con honda pesadumbre.


Amarla fue el destino de mi fatal costumbre,
mas todos mis anhelos naufragaron marchitos
en los profundos mares de agonías extremas.

Silente me acompaña la inmensa soledumbre,
la pena, la tristeza, la cruel incertidumbre.

Reposan mis poemas en el antaño escritos
entre amarillas hojas al olvido proscritos,
las flores y las gemas, los reinos más bonitos
también por el orgullo resultaron malditos.

No valieron los ruegos ni las fuerzas supremas,
triviales e incongruentes fueron mis teoremas.


(Poema Finalista del IX Certamen Poético Internacional Rima Jotabé)



Enero


(Jotabé decasílabo, espejo)


Recorriendo las calles yo siento
en el rostro caricias del viento.

Brilla toda la cósmica esfera
con destellos de luz por doquiera,
y el paisaje se ve cual si fuera
un retrato de azul primavera.

Se hace más placentero el vivir
y... la dicha se puede sentir.

Majestuoso y sereno momento
admirando un paraje cualquiera,
mientras veo los cielos fulgir.


Ya los Reyes están por venir
en ilustre misión extranjera,
ha pasado volando el Adviento.

Al de arriba hoy le quiero pedir
nos conceda tranquilo existir.

Porque ha sido penosa la espera
de justicia social duradera,
mientras a unos nos toca en galera
otros van en avión de primera.

En el fondo del alma presiento...
la llegada del renovamiento.



Amarga Navidad


(Jotabé con estrambote)


La ciudad bellamente iluminada,
injusticia social... disimulada.

En la calle se ven los desplazados
y mendigos sufriendo abandonados,
mujeres, niños, viejos olvidados
que por la sociedad son ignorados.

Cual humildes barquitos de papel
a merced de la mar, sin timonel.

Por compañera de su andar, la nada,
y en su boca mendrugos reciclados.
Ah, humanidad, mercantilista y cruel.

Navidad en la piel,
festiva o pesarosa, blanca o negra:
a unos hace llorar, a otros alegra.



La estrella


(Jotabem con estrambote)


Estrella que vas en pos
de Belén y el Niño Dios.

Eres la luz que nos guía
por el mundo cada día
y... le entregas a María
del amor grande alegría.

Al mundo le das verdad
y a la familia bondad.

Pastores de dos en dos
cantan bella melodía
que anuncia la Navidad.

La deidad
de Jesús recién nacido:
a todos ha bendecido.



A San Antonio de Las Aradas


(Jotabé decasílabo, monocorde)


I

En una esquina del Ecuador
hay un pueblito que es un primor.

Entre montañas está asentado,
por muchos años ha perdurado;
es sus laderas café sembrado
y en las planicies pasta el ganado.

Son primorosas sus alboradas,
cantan las aves enamoradas.

Tiene en su entorno mucho color,
parece un cuadro por Dios pintado...
¡Oh! San Antonio de Las Aradas.


II

Blande la fuerza y el pundonor
para vencer tristeza y dolor.

Por un incendio fue desolado
y sin embargo, se ha levantado;
fuego inclemente que ha devorado
de sus montañas lo más sagrado.

Ya no se miran las llamaradas
ni el humo cubre las hondonadas.

El verde vuelve con su esplendor
y poco a poco se ha renovado...
¡Oh! San Antonio de las Aradas.



Para después


(Jotabé dodecasílabo)


Cuando yo me vaya pónganse mis botas,
mis camisas viejas, mis chaquetas rotas.

Reciten mis versos, canten mis canciones,
denle algunas vueltas a las emociones;
saquen los cuadernos que haya entre cajones
y pinten en ellos rojos corazones.

Echen las botellas de vino en la jarra,
pásense de copas, rasguen la guitarra.

Toquen en el piano tres o cuatro notas,
escriban poemas, siembren ilusiones...
y brinden alegres en noches de farra.



Mísero ruego


(Jotabé dodecasílabo con estrambote)


Espejito, espejito, tú que me miras,
tú que me quieres tanto dime mentiras.

Dime que todavía me queda aliento
para seguir viviendo con sentimiento,
para echar mis anhelos todos al viento
y ponerle dos alas a este lamento.

Espejito, espejito, por las mañanas
no reflejes arrugas ni muestres canas.

Ten compasión te pido, toca las liras,
no dejes ver la cara de mi esperpento…
muéstrame solamente las cosas vanas.

Tú que siempre te ufanas
de reflejar del hombre su alma y su ser:
déjame que en el tiempo pueda volver.

(Ganador del Segundo Premio del I Concurso Internacional de Poesía La marimba canta en Jotabé)


Venturoso recuerdo


(Jotabé espejo)


Hoy recuerdo de antaño su sonrisa,
sus dedos abrochando mi camisa.

El peine que mis bucles componía
y el trinar de turpiales que cundía;
la calma que a su lado yo sentía
y el sendero a la escuela cada día.

Era de hermosas flores el camino,
de rosas, de azucenas… y el destino

me robó cual llevados por la brisa
los ojos que me daban alegría,
y soy en este mundo un peregrino.


Le dio la vida un halo diamantino,
un caudal de donaire que corría
sereno, sin asomos de la prisa.

Ella lo conservó cual don divino
con sapiencia total y mucho tino.

Tenía una misión, bien lo sabía
y nada en su constancia le afligía;
jamás hubo en su ser melancolía
y su mano sedeña la ofrecía.

Mi madre, de mis sueños pitonisa,
amor, amor… su mágica premisa.

(Poema ganador del Primer Premio del II Concurso Internacional de Poesía El Mundo Suena en Jotabé)



Amazonía


(Jotabé octonario con estrambote)


Se lucran de los recursos grandes multinacionales
que con su avaricia inmensa causan infinitos males.

Deforestación, incendios, explotaciones mineras,
ganadería extensiva y compañías madereras;
narcotráfico, miseria, junglas hechas prisioneras
por órdenes recibidas desde las altas esferas.

Especies amenazadas o extintas día tras día,
muerte, soledad, angustia, dolor y melancolía.

Sin embargo, los gobiernos callan y no dan señales
convirtiendo las promesas en malévolas quimeras,
cómplices de los que arrasan con todo en la Amazonía.

Maldición e ironía:
somos fieros destructores de nuestra naturaleza,
a sabiendas de que vamos al abismo de cabeza.



La Yoli


(Jotabé)


Desdichada mujer desesperada
y a su suerte fatal abandonada.

Recorre las cantinas cada día,
cada noche buscando compañía;
no descansa jamás en la porfía
de hallar en una copa su alegría.

Amores tuvo, pero traicioneros,
amores que jamás fueron sinceros.

Jugaron con su ser, como si nada,
quitándole lo poco que tenía...
solamente le quedan sus "parceros".



Diez años


(Jotabem)


I

Se inventó don Juan Benito
un esquema muy bonito.

Para escribir poesía
rimada y con armonía,
cual hermosa melodía
que deleita cada día.

Sin importar donde esté
me inspiro con un café,

y compongo rapidito
con desbordante alegría...
un poema en Jotabé.


II

Una década ya tiene
este versar que entretiene.

Que enaltece, que sublima
la poética en su rima,
y nos conduce a la cima
donde el sentimiento prima.

Por eso con emoción
doy mi felicitación.

Y, que la música suene
en adornada tarima...
al cantar una canción.



Agradecimiento


(2 Jotabem)


I

Hasta mi casa ha llegado
del norte un bello recado.

Recado que contenía
dos libros de poesía,
y en remitente decía:
Requeiro Marta María.

Al abrirlos encontré
tesoros que disfruté

leyendo con sumo agrado
poemas de su autoría,
escritos en Jotabé.


II

Por supuesto, con placer
le quisiera agradecer.

Por tan amable atención
que alegra mi corazón
y, me da un buen empujón,
para avanzar con tesón...

soñando, siempre soñando,
cual infante disfrutando

la suerte de componer
un poema, una canción:
y seguir Jotabeando.



La amistad


(Jotabem)


La amistad es mariposa
que pasea vagarosa

llevando de flor en flor
la simiente del amor
y, con sublime candor,
va efectuando su labor

de tarde o de madrugada,
sin pedir a cambio, nada.

Es criatura primorosa
porque ella tiene el valor
de la joya más preciada.



Tardías ilusiones


(Jotabea con estrambote)


Llegaron a mi vida tardías ilusiones,
y ahora escribo versos, poemas y canciones.

No fue premeditado, fue cosa del destino,
que las musas cruzaran volando mi camino
y, con un suave manto de terciopelo y lino:
arroparan donosas mi aventurero sino.

Hoy… es la poesía mi pan de cada día,
mi fúlgida esperanza, mi paz y mi alegría.

Renazco embelesado con nuevas emociones
y pinto con mis versos un mundo purpurino,
manteniendo presente mi lúcida porfía.

Es dulce melodía…
mi lúcida porfía que crece y se agiganta,
y en aciagas mañanas con alborozo canta.



Mariposa


(Jotabea con estrambote)


Los golpes que me ha dado la vida no me afligen,
al contrario, más lucha, más pundonor me exigen.

Soy cual la mariposa que de existencia corta
avatares del tiempo sin declinar soporta;
ni el viento ni la lluvia ni el frío, nada importa,
y aprende de la vida que a persistir la exhorta.

Vagando taciturna sobre la verde alfombra,
debajo de la nubes que le proveen sombra:

va en busca de las ninfas que su destino rigen,
son átomos dorados el polen que transporta
entre sus bellas alas… y su fulgor asombra.

Sus ruinas las escombra
y, aunque en su pecho bulle la fiebre del tormento,
no emite ni una queja, ni llanto ni lamento.


(Poesía ganadora del Segundo Premio del I Concurso Poético en Rima Jotabé Jotabeando USA)



Emigrante


(2 Jotabé)


I

Campos de mi país, hoy tan lejanos:
sus montañas, sus valles y pantanos.

Campos de mi país en el estío,
allá donde feliz cantaba el río…
y cerca de la orilla, mi bohío,
humilde, pero al fin y al cabo mío.

Incontables bellezas naturales,
no encontraré jamás otras iguales.

Anhelos de tornar son sueños vanos,
al sentirme tan solo, siento frío,
y sangran las heridas de mis males.


II

Infinita es la mar que nos separa,
infranqueable y tácita mampara.

Dolor inmenso, su acallar procuro,
sin lograr desterrar feroz conjuro…
que impone al caminar paso inseguro:
destino cruel, terriblemente oscuro.

¡Oh, mi patria! Mi patria indestructible,
volver allí, parece ya imposible.

Hogar feliz… que en el ayer dejara,
donde nací, donde era el aire puro.
¡Patria inmortal, amor inmarcesible!


(Poesía ganadora una Mención en el I Concurso Poético en Rima Jotabé Jotabeando USA)



En mi ventana


(Jotabé)


Tornó a cantar el ave en mi ventana,
aquella que se fuera una mañana.

Volvió de pronto con sus dulces trinos
acariciantes, suaves, matutinos;
volvió de lejos, desandó caminos
y atrás quedaron vuelos peregrinos.

Tornó la risa, regresó alegría,
se fue la noche clareando el día…

sentí en mi pecho la emoción ufana,
burbujearon espumantes vinos
y fue un recuerdo la melancolía.



Feliz año 2019


(Jotabem)


Feliz año, Jotaberos,
son mis deseos sinceros.

Que sea estrellado el cielo
por allá en su amado suelo,
y que un purpurino velo
cubra de dicha su anhelo.

Que no falte poesía
en el rol de cada día...

y que puedan, compañeros,
convertir el desconsuelo
en desbordante alegría.



El pesebre


(Jotabé con estrambote)


I

Un monte a la distancia, la ensenada,
un río, una laguna y la cascada.

Las ovejas, las vacas, los terneros,
la luna, las estrellas, los luceros;
los barbechos arados, los potreros
y aquel tren esperando pasajeros.

Formaban el pesebre más bonito
que jamás haya visto mi pueblito.

Y... la Virgen María recostada,
bajo lumbre de mágicos luceros
arrullando a Jesús, poco a poquito.


II

Hermosa tradición tan decembrina,
se añora, se vislumbra y se adivina.

En cada corazón que alegremente
saluda y se entrelaza con la gente;
en cada villancico que se siente
sonar en navidades del presente.

Gratos recuerdos del ayer divino
sembrados a la orilla del camino.

Y... regados con agua cristalina,
cual fueran el albor y la simiente
de un futuro mejor, como destino.

Una copa de vino,
un brindis por la vida y la amistad:
ofrezco de regalo en Navidad.



Encanto


(Jotabé)


I

Bajo el alero del balcón había
una ninfa asomada, cierto día.

Brillantes ojos... casi cristalinos,
sonrisa leve, labios purpurinos
y voz serena de celestes trinos:
tejiendo sueños, sueños peregrinos.

Me cautivó su juvenil encanto,
sentí su aroma como terso manto.

Un fuerte resplandor de rojo ardía
cual arreboles sobre los caminos
y, tuve miedo, ¡nunca supe cuánto!


II

Como las aguas túrbidas de un río
corrió la sangre por el pecho mío.

Fue por amor, amor de primavera,
por dulces besos de inocencia mera
que pude desvelar triste quimera
y el paraíso, entonces, descubriera.

Amé su boca con mi ser entero,
ardió la llama del querer primero.

Mi corazón ya nunca fue sombrío,
y al fin de cuentas, con pasión sincera:
fuimos felices bajo el sol de enero.



Penunbra


(Jotabéa con estrambote)


Enigmática noche de alborada infinita,
dulce manto de niebla, dulce noche bendita…

cuyas sombras acunan los desvelos callados
de mis rotos anhelos cual cirios apagados;
sortilegio nocturno de luceros pintados
con lejanos recueros de mis antepasados.

Eres fiel compañera de la tristeza mía,
testigo silencioso de cruel melancolía.

Bella dama azabache de ternura exquisita
quisiera en un instante de besos azorados:
morir entre los brazos de tu penumbra fría.

Eres tú mi elegía,
la de mis infortunios y mis aconteceres,
la que llega a mi vera tras los atardeceres.



Apapachos


(Jotabea)


A mis fieles amigos, mis queridos lectores,
que dan a mis poemas sentido y resplandores:

Son ustedes el vino de feliz primavera,
los momentos eternos de la rosa primera;
el entrañable abrazo de amistad verdadera
o el eco inconfundible de palabra sincera.

Amistad evidente, tal vez no merecida,
pero dulce y serena, gentil y entretenida.

La que trae consigo mensajes de colores
cual la suave caricia del aura marinera...
que apapacha mi pecho llenándolo de vida.



Desconsuelo


(Jotabé dodecasílabo)


A veces las musas se van de paseo
o caen en brazos del señor Morfeo.

Me siento impotente, me siento perdido,
no puedo atinarle a un tema escogido;
por más que lo intento bordar no he podido
tan sólo un poema que tenga sentido.

Soy taza vacía que aguarda el café
o apagada estrella que brillante fue.

Voy en caída libre y… por lo que hoy veo
tendré que marcharme do nunca yo he ido:
por ejemplo, a Londres, a tomarme un té.



Vicisitud


(Jotebém)


I

¿Es amor lo que yo siento?,
hoy le he preguntado al viento.

Y el viento me ha respondido:
por todo lo que has vivido,
lo gozado y lo sufrido...
tu amor no tiene sentido.

Es una inmensa utopía,
es como noche sin día.

Este noble sentimiento
cuando no es correspondido
es canto sin melodía.


II

No sufras ingratitudes
y valora tus virtudes.

Haz como la humilde flor
que luce su resplandor
con orgullo y con valor...
sin mendigar el amor.

Sé del postre la cereza,
nunca agaches la cabeza.

Porque las vicisitudes
pueden hacerte aún mejor
si luchas con entereza.



A tu recuerdo


(Jotabea)


Yo siento entre mis manos tus manos madrecita,
tu corazón lejano junto al mío palpita.

Estás en todas partes por donde quiera paso
en las horas primeras, también en el ocaso;
contemplo las estrellas del cielo por si acaso
fueras cual amazona perenne de Pegaso.

Mi amor por ti no muere y aún vive latente,
tú solamente sabes lo que mi ser hoy siente.

Quisiera regalarte la prosa más bonita
o hacer con mis poemas un celestial parnaso:
para ser de tus sueños el poeta silente.



Caramelito


(Jotabéjom)


I

Medicinas no hay certeras
para ser feliz de veras.

Pero según mi entender
y, a mi manera de ver,
sin tanto que pretender
solamente hay que tener...

sea grande o pequeñito
por amigo un angelito.

Para ser feliz de veras
solamente hay que tener...
por amigo un angelito.


II

Por amigo un angelito
de noble corazoncito.

Yo tengo en la vida mía
uno cual dulce ambrosía,
bella fuente de alegría
es el ángel que me guía...

y me hace subir al cielo
con besos de caramelo.

De noble corazoncito
es el ángel que me guía...
con besos de caramelo.



Aflicciones


(Jotabéjo)


I

A través de la senda pavorida,
cercano ya el ocaso de la vida…

entre las sombras del pasado añejo
que ocultan de alegrías el reflejo;
al torpe caminar de un cuerpo viejo
soporta el hombre, con amargo dejo,

sobre su ser cual bóveda sombría:
la pesadez de la melancolía.

Cercano ya el ocaso de la vida…
soporta el hombre, con amargo dejo,
la pesadez de la melancolía.


II

La pesadez de la melancolía,
lejano ayer de juvenil porfía…

triste penar, camino ensombrecido
que indolente signara el tiempo ido
a un corazón añoso y dolorido;
tiempo fugaz, que se tiñó de olvido,

bajo cobrizas nubes en el cielo:
con el último adiós de su pañuelo.

Lejano ayer de juvenil porfía…
tiempo fugaz, que se tiñó de olvido,
con el último adiós de su pañuelo.



Del alma


(Jotabéa)


La razón de mi vida son mis versos del alma,
son dulces melodías, son como brisa y palma.

Con placer los escribo disfrutando el momento
en que se van volando como plumas al viento;
son aves peregrinas cruzando el firmamento
llevando entre sus alas mi risa y mi contento.

Son la luz del camino, mi esperanza y mi fe,
sin ellos no podría yo andar, muy bien lo sé.

Cada estrofa inspirada de mi pena es la calma,
no se oye ni una queja, ni llanto ni lamento:
cuando las musas traen la Rima Jotabé.



En Jotabé


(Jotabéa)


La razón de mi vida son mis versos del alma,
son dulces melodías, son como brisa y palma.

Con placer los escribo disfrutando el momento
en que se van volando como plumas al viento;
son aves peregrinas cruzando el firmamento
llevando entre sus alas mi risa y mi contento.

Son la luz del camino, mi esperanza y mi fe,
sin ellos no podría yo andar, muy bien lo sé.

Cada estrofa inspirada de mi pena es la calma,
no se oye ni una queja, ni llanto ni lamento:
cuando las musas traen la Rima Jotabé.



Postrero


(Jotabé)


Se fue mi amor, se fue de madrugada,
sin su querer ya no me queda nada.

Bella luz de mis ojos, la que un día
fuera el farol que me sirvió de guía,
cuando mi barca casi que se hundía
en esa mar profunda y tan bravía.

Está en la tumba ya su cuerpo inerte,
mientras yo vago con mi mala suerte.

Y sin su amor mi vida desolada
doliente va, sufriendo en agonía,
esperando la socarrona muerte.



Andares


(Jotabém)


I

Camino de tierra roja
por donde va mi congoja.

Tierra noble estremecida
por la guerra fratricida;
¡oh, mi patria tan querida
sufre la pena sentida!

Camino de mis andares,
por donde van mis pesares.

Tierra que la lluvia moja
llevando sangre vertida
hacia los ríos y mares.


II

Que la paloma torcaz
no se convierta en rapaz.

Que la esperanza no muera
y una nueva sementera
brote como primavera
en toda la patria entera.

Que blanco sea el camino
y tengamos por destino

un puerto llamado paz,
con justicia por doquiera
bajo el cielo cristalino.



Amor delirante


(Jotabé dodecasílabo)

Amor delirante, confuso e incierto,
que trémulo sueño dormido y despierto.

Me paso los días contando las horas,
crepúsculos tristes, amargas auroras;
escucho a lo lejos las aves canoras
y pienso si acaso, por mi culpa lloras.

Quizás algún día volvamos a vernos
al pasar de largos y crudos inviernos.

Entonces seremos arena y desierto,
camino y guijarro, campanas sonoras
o silentes fosas con sueños eternos.


(Poema ganador del Séptimo Accésit del VII Certamen Poético Internacional Rima Jotabé)



Rimando


(Jotabém con estrambote)


Muchos poemas haré
con la rima Jotabé.

Porque tiene su figura
la cadencia que asegura
la elegancia y la finura,
de poemas con soltura.

Es su estilo consonante
muy sencillo y elegante,

por eso yo escribiré,
con esta nueva estructura:
desde ahora en adelante.

Impactante
esta forma, que sublima,
la poesía en su rima.



La gema

(Jotabé con estrambote)


Como una gema bajo el sol fulgura
y, vierte toda su gentil dulzura,

al pasar junto a mi tan elegante,
tan fresca, tan bonita, tan galante
con su mirar sereno y deslumbrante,
cual rayo purpurino de diamante.

En mis desvelos por su amor suspiro
e ilusionado su donaire admiro,

porque parece vívida escultura
tallada por cincel, de gran talante,
sobre preciada roca de zafiro.

Escritos en papiro
conservaré, silente, hasta el final:
mis versos a su gracia angelical.



Desesperación

(Jotabéa con estrambote)


Se ciñen a mis sienes espigas plateadas
y mis manos de viejo se muestran arrugadas.

Amortajada mi alma de negro terciopelo
parece haber perdido su más ferviente anhelo;
mientras tanto, sus alas, se arrastran por el suelo
a la espera del viento para el último vuelo.

Se escuchan los gemidos de la desesperanza
cual mítico doliente, que su soñar no alcanza,

y… entre lamentos vaga por sendas empedradas
un corazón que sufre su pena y su desvelo.
Pero conserva intacta su fuerza de templanza.

Con vívida esperanza
¡Perdón, Señor, te pido! Desde mi humilde lecho,
por la sangre que Cristo derramó de su pecho.

(Poema ganador del Primer Accésit del,
VI Certamen Poético Internacional, Rima Jotabé)




A mi madre

(Jotabéa con estrambote)


Sus ojitos marrones, sus sacrosantas manos,
sus pasitos cansados y sus cabellos canos:

Fueron para mi vida motivos de alegría
y alivio a los pesares de la melancolía;
cuando lánguidamente mi sol ya se ponía,
ella con sus amores, a mi penar venía.

Su ternura y sus besos cual mil cascadas de oro
dejaron en mi vida las perlas de un tesoro.

Conservo los recuerdos de tiempos tan lejanos
y, busco entre despojos, allá en su tumba fría…
el ansiado consuelo que con mi llanto imploro.

Su calidez yo añoro.
Sintiendo que en mi pecho se ahoga el corazón
y el tiempo, va esculpiendo, mi propio panteón.

(Poema Finalista del,
V Certamen Poético Internacional, Rima Jotabé)




Mariposa

(Jotabém)


I

La amistad es mariposa
que pasea vagarosa

llevando de flor en flor
la simiente del amor
y, con sublime candor,
va efectuando su labor

de tarde o de madrugada,
sin pedir a cambio, nada.

Es criatura primorosa
porque ella tiene el valor
de la joya más preciada.


II

Mariposa vagarosa
eres gracia deleitosa:

acompañas, das cariño,
haces que me sienta niño
y, por eso con un guiño,
a tus bondades me ciño

para seguir estrechando
lazos y vivir soñando.

Eres cual la blanca rosa
que, de mil colores tiño,
suspirando, suspirando...



Perorata

(Jotabém)


I

Tú bien sabes que te quiero
y que mi amor es sincero.

¿Entonces por qué razón
maltratas mi corazón,
convirtiendo la ilusión
en amarga desazón?

Ten clemencia, por favor,
de este sufrido cantor

que va por el mundo entero
en busca de una poción
para curar su dolor.


II

Mientras tú, mujer ingrata,
con tu banal perorata:

Vas diciendo por ahí
que te alejaste de mí,
porque muy cobarde fui
y amores no te ofrecí.

Podrás decir lo que quieras
pero yo creo, de veras,

que metiste bien la pata
al desbaratar así…
mis ilusiones primeras.



Mis versos

(Jotabé)


I

Mis versos son cual ave vagarosa
que vuela tras la nube vaporosa.

Son cantares llevados por el viento,
son gratas alegrías o un lamento;
son detellos que cruzan de momento
el infinito azul del firmamento.

Con amoroso empeño los concibo
y desde mi nostalgia los escribo,

porque una poesía deleitosa
bordada con profundo sentimiento:
es la clara señal del estar vivo.


II

Mis versos son un sueño que palpita
o un lejano recuerdo que dormita.

Son un jardín de perfumadas flores,
son de cada mañana los fulgores;
son el fruto de placidos amores
que bullen en mi mente sin temores.

Sin ellos se estremece el pecho mío
y siente el corazón un gran vacío,

pues son la circunstancia más bonita,
el eco inmemorial de mis clamores...
razón de mi razón, mi desvarío.



Azabaches

(Jotabéa con estrambote)

Dos grandes azabaches parecen sus ojitos,
dos grandes azabaches, tal vez los más bonitos.

Llegaron a mi vida para quedarse, y luego,
cual brillantes luceros o chispitas de fuego
brindáronme alegrías en un constante juego,
de inocentes miradas y de amoroso apego.

Semejan sin dudarlo, dos fuentes de zafiro,
por eso intensamente los quiero, los admiro...

y anhelo en sus pupilas ver mundos infinitos
donde el amor acoja mi delirante ruego,
pues me llevan al cielo cada vez que los miro.

Por ellos hoy suspiro:
por esos negros ojos de mirada tan pura,
de tiernas esperanzas y mágica dulzura.



Embajador

(Jotabém con estrambote)


Muchas gracias, Juan Benito,
por detalle tan bonito.

Nombrarme tu embajador
es un gesto halagador,
y al aceptar dicho honor
prometo dar lo mejor.

Para ello con mis versares
cruzaré ríos y mares...

divulgando en cada escrito
y, en razón de mi labor,
tu nombre por estos lares.

Mis cantares
más alegres los haré:
¡Con la Rima Jotabé!

 
     
   
     
 
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