
Rosalba
Jaramillo
Zaragoza, Antioquia
(Colombia) |
Treinta y cinco meses sin ti mamá
(Jotabé)
treinta y cinco meses sin ese amor
llevando lentamente ese dolor.
díselo tú mágica poesía
que ella fue mi estrella y la vida mía.
Cuéntale al mundo lo que yo sufría
di que tanto me duele todavía.
Otras madres la vida van dejando
y otros hijos por ellas van llorando.
Señor, dejo en tus manos mi clamor
el mal tiempo se llevó mi alegría
permite que la siga recordando.
A mi bella secretaria
(Jotabé)
Un brindis a la austera secretaria
con abrazo a la bella funcionaria.
Un ángel desde el cielo la veía
y en sus alas a su amor le escribía.
Hoy te dejo mi amor en poesía
y el dulzor fresco de una gollería.
Tu nombre inscrito está en una estrella
avezado principio de centella.
Sigue siendo luz por la vida diaria
mandando al cielo muestras de alegría
e inscribiendo en la arena con tu huella.
El vate y el mar
(Jotabé dodecasílabo)
Aquel océano en su fluido ha llevado
tantas tristezas que en silencio han llorado.
Admirar sus aguas en quietud suprema
transforma palabras en sutil poema.
Allí en esa inmensidad hay paz extrema
vasto mar que del amor ha sido emblema.
Piélago abierto, canal del universo
¡oh mar de mi sentir! para ti mi verso.
Lo ha venerado aquel vate enamorado,
ha besado en su profundidad la gema
y hubo un coqueteo en ese mar inmenso.
Allí viven mis recuerdos
(Jotabé tridecasílabo)
La casa de mi ayer, la casa que yo amo
hoy está vacía y yo lágrimas derramo.
En esa casa mil recuerdos han quedado
que los detalles del amor han enmarcado.
casa de mis cuitas, de un sueño siempre amado
que guardará belleza con sutil agrado.
Puede ser antigua la casa de mi vieja
pero allí perdura la voz que me aconseja.
Un amor eterno con énfasis proclamo
tres ramas frondosas en árbol bien plantado
allí quedó la casa, nada la asemeja.
A un joven
(Jotabé)
Miguel Andrés Osorio de la Ossa
Sé en la vida un hombre de esperanza
y vive para Dios en alabanza.
Usted de mis amores preferido
el amigo que en la vida he tenido.
Es joven aún pero bien querido
un presente que no merece olvido.
Presume de tu cuerpo el tafanario
lástima que al final vaya al osario.
En sus manos he puesto mi confianza
y espero que al volar conserve el nido
para disfrute de la vida a diario.
Doblaron campanas
(Jotabé dodecasílabo)
honores al Cacique de la Junta
Nacido en el campo en su bella Guajira
llamado Diomedes su música inspira.
Rafael Orozco su apodo otorgó
«Cacique de la Junta» así lo nombró.
Un ángel del cielo un cantar entonó
«doblaron campanas», sus ojos cerró.
Presente en el tiempo y también en mis días
canciones de todos que siento tan mías.
Y cuántas veces lo seguí en su gira
en esas fiestas que el corazón amó
cuando la ventura es todo lo que ansías.
No siempre es lo que parece
(Jotabé)
Camino en silencio y levanto el vuelo
recitándole un poema en el cielo.
Los recuerdos siempre hablan de momento
son tan rápidos como el propio viento.
Unos llegan con cargas de tormento
y otros sin saber lo que a veces siento.
El amor vive en esta soledad
abarcando pedazos de ansiedad.
No siempre el estallido es largo duelo
a veces es del hombre su lamento
y otras veces es solo la maldad.
La Navidad
(2 Jotabés)
La Navidad simboliza esperanza
es también fe, paz y acción de alabanza.
La Navidad es símbolo de amor
promesa de Jesús el Salvador.
En esta fecha sana tu dolor
y nace el Niño Dios, el Redentor.
Siempre hay buenas en toda Navidad
aunque en las mías solo soledad.
Que espere el entusiasmo en lontananza
y otra natividad en el albor
con tonadas en la festividad.
En sus manos tiernas deja un juguete
que ellos esperan por lo menos siete.
Cámbiales llanto por sus mil sonrisas
que los llame la campana a las misas.
Deja que los inviten otras brisas
a festejar felices entre risas.
Que rebose el corazón de alegría
cantando villancicos cada día.
Y que lleven los hombres brazalete
una insignia del Niño en sus camisas
y en el pecho la estrella que seguía.
Un drogadicto
(Jotabé)
Lo he visto tanto caminar drogado
y una fanfurriña así me ha causado.
Subsiste cual si fuera callejero
muestra la risa de un marihuanero.
Hoy solo es del destino pasajero
un guiñapo sediento sin lucero.
Si es hombre o mujer que puede importar
el vicio resta tiempo para amar.
Ya ni siquiera se muestra apenado
hurta sueños, su consumo es certero
vive, pero es ser muerto al caminar. |