
Nélida Magdalena
González de Tapia
Ciudadela,
Buenos Aires (Argentina)
Reside en La Tablada, La Matanza, Buenos Aires (Argentina)
|
La lluvia
(Jotabé Contera)
Arrasa la lluvia con rebeldía
no cesó de caer en todo el día.
Inunda el campo y toda la ciudad,
las nubes negras no tienen piedad.
De pronto el viento con seguridad,
las mueve hasta el mar con autoridad.
Las olas con ellas piensan jugar,
no van a desobedecer al mar.
Y la lluvia que cayó ese día
en el campo, perdió la autoridad,
ante las olas furiosas del mar.
Una poeta admirable
(Jotabé pentadecasílabo)
Aclamada fue su poesía por la ironía,
pues lo cotidiano plasmaba con filosofía.
Resguardó con cautela su vida y privacidad,
no quería que su obra se evaluase en igualdad.
«Nada ocurre dos veces» fue para la sociedad,
una obra maestra de la vida, ¡cuánta verdad!
Le otorgaron el Premio Nobel de Literatura,
allí leyó, «El poeta y el mundo», con soltura.
Expresa el valor de la duda; de la poesía,
destaca la importancia en su decir y la humildad
y en su famoso discurso mantiene su postura.
El carricero y su nido
(Jotabé)
El sol dibuja sobre el humedal
un bello amanecer descomunal.
Un carricero de plumas marrón
busca su alimento con gran tesón.
Su trino incansable es pura pasión,
canta entre los juncos de la región.
Con su pico de aguja hace su nido,
busca un lugar apacible, sin ruido.
Bello acabado, tan original,
el nido canasta mece ilusión
sobre aguas calmas, ya está protegido.
Almas en pena
(Jotabé Vereal dodecasílabo)
Esa casa tan sencilla algo tenía,
nadie la adquiría, nadie la adquiría.
Presiento que a nosotros nos esperaban,
que nuestras compañías necesitaban.
Entre los árboles ellos se ocultaban,
algunos lloraban, algunos lloraban.
Eran espíritus con almas en pena,
de pecado llena, de pecado llena.
Sus lamentos que rezáramos pedía,
ser perdonados por Dios nos suplicaban,
¡sentir la paz plena, sentir la paz plena!
Vida tortuosa
(Jotabé tridecasílabo)
Gran poeta del movimiento simbolista,
incursor referente del decadentista
donde exaltaban excesos con rebeldía
«los poetas malditos», la melancolía.
Del joven Arthur Rimbaud, se enamoraría,
sin paz, «Llora mi corazón», le escribiría.
Mantuvieron una relación amorosa
que para los dos terminó siendo tortuosa.
La separación de un amor que fue egoísta,
un disparo que Arthur jamás esperaría,
Paul en la cárcel, la redención pudorosa.
Señor, de tu mano voy
(Jotabé)
Postrada ante ti, te pido perdón,
solo necesito tu redención.
Conoces mis tristezas y mi llanto
y todo lo que me ha dolido tanto.
De las noches oscuras, mi quebranto,
de mis días felices, el encanto.
De tu mano voy porque me has salvado,
de pura honestidad templo sagrado.
Señor, mi Dios, eres mi salvación,
aquel que no me juzga con espanto,
el que me bendice, el que está a mi lado.
Última noche
(Jotabem heptasílabo)
Amarte es mi locura,
la calma de mi oscura
noche de soledad.
Que acosa sin piedad,
y con mucha crueldad
me muestra la verdad.
Final premeditado
ante el dolor callado.
Ya no me siento impura
si abrigas la frialdad,
pues la muerte ha llegado.
Una reunión incómoda
(Jotabé)
La cócora va sin ser invitada,
es molesta, enojosa y muy pesada.
Todos la miran con mucha atención,
causar problemas es su vocación.
Su lengua filosa, sin compasión,
es inoportuna en toda ocasión.
De fastidiar a todos, se asegura,
causar molestias es lo que procura.
Con su presencia arruina la jornada,
se retira cumplida su misión,
la cócora no tiene compostura.
Hilachas de un sueño
(Jotabé con Estrambobe)
Nadie la ve llorar en el altar
ni cuando ingiere bebida en el bar.
Su vida es color negro, sin fulgor,
y se enfrenta diariamente al horror.
No hay momentos blancos, no tiene humor,
perdió la risa, joven sin candor.
Fue fácil olvidar que esta mujer,
destilaba dulzura por doquier.
Duerme en la calle abrazando un ajuar,
son hilachas de un sueño abrumador,
cuando fue abandonada en el ayer.
Su nombre, Javier,
le prometió formar un bello hogar,
aunque la mentira era popular.
Los sentimientos de Anaïs
(Jotabé tetradecasílabo)
De muy pequeñita, su padre la abandonó,
este suceso, parte de su vida, marcó.
Fue desde entonces que en sus «Diarios» escribiría
plasmando allí, con su pluma, la melancolía.
En su obra «Delta de Venus» se revelaría,
con relatos eróticos, su gran rebeldía.
Fue transgresora, no ocultó su sexualidad,
batalló sin sus miedos ante la sociedad,
«Diarios de Anaïs Nin» la fama le concedió.
Con una enfermedad terminal se enfrentaría,
póstuma dejó su legado de libertad.
¡Feliz cumpleaños, Juan Benito!
(Jotabé)
A nuestro gran poeta y creador
de la Rima Jotabé, ¡gran mentor!
¡Feliz cumpleaños en este día
que lo disfrute con mucha alegría!
Junto a su familia, fiel compañía,
celebren con amor y algarabía.
Que su pluma siga siempre brillando,
y sus poemas sigan inspirando
a los jotaberos con mucho amor.
Seguir su ejemplo con paz y armonía,
y por muchos años más, ¡festejando!
Impotencia
(Jotabé)
Lleno de nequicia se abalanzó,
sobre el cuerpito que al suelo cayó.
La oscura noche cubrió su maldad,
poseyendo a la joven con crueldad.
Viéndola desfallecer, sin piedad,
irónico robó su integridad.
La nequicia acecha en todo lugar
en seres que solo saben odiar.
Esta jovencita no imaginó
que viviría una perversidad,
contra la que nunca pensó luchar.
La espera de una madre
(Jotabé dodecasílabo con estrambote)
Con hilos de recuerdos, teje ilusiones,
y se regocija con sus creaciones.
Los años pasaron y el nido vacío
punto a punto ilumina un sitio sombrío.
Ha tejido mucho para el atavío
que cobijaba al niño de tanto frío.
Su niño adulto marchó a tierras lejanas,
ella lo extraña; mirando las ventanas,
tejiendo la espera con bellas canciones.
Se hamaca en la mecedora en el umbrío,
de darle un abrazo fuerte siente ganas.
Se escuchan las campanas
que colocaron en un viejo portón.
Ha regresado su hijo, ¡cuánta emoción!
Desilusión
(Jotabé Entrelazado)
Presa del delirio, arranco mi piel,
sangran mis labios, los tuyos son hiel.
Golpes de palabras al corazón
que me quiebran el alma y la razón.
En tus besos creí con devoción,
tus susurros eran de maldición.
Ciega de pasión, crueldad no veía,
tu monstruo interior, aún no salía.
Detrás de tu sonrisa, un lobo cruel,
en tu ser moraba la destrucción,
y en oculto ataque, tu cobardía.
Tu discurso cambió la poesía,
desmembró mi mundo con energía.
Mostrando con saña tu identidad,
mi carne rasgada vio la verdad.
Entre besos negros, la mortandad
acechaba ansiosa en la oscuridad.
Presa del delirio, no creo nada,
lúgubre sepultura fue marcada.
Sólo quiero morir en armonía,
resistiendo esta vida en soledad
ante un destino de tumba marcada.
El río de la vida
(Corona Jotabé)
Jotabé madre
La vida fluye cual sinuoso río
recorre el camino cálido o frío.
Nace su curso con llanto glorioso,
entre aguas claras, abrazo mimoso.
Entre lunas y soles, asombroso
destino que espera maravilloso.
En la juventud cambia de colores
y se tiñen de verde los albores.
Al atardecer, él canta con brío,
de cabellera blanca, tan cuantioso,
largo fue su trayecto de valores.
Jotabé hijo 1
La vida fluye cual sinuoso río
con curvas de felicidad y hastío.
Brota transparente, pura pasión,
envuelta de paz, grandiosa emoción.
La arrulla su madre con la canción
de pájaros que habitan la región.
Es un momento tan esplendoroso,
cuando el ser es inocente y piadoso.
Su lecho es puro, de maldad vacío,
desde las entrañas y el corazón,
nace su curso con llanto glorioso.
Jotabé hijo 2
Nace su curso con llanto glorioso,
pujando sus aguas muy cuidadoso.
Huele el perfume de aquellos que lo aman,
voces sedosas, voces que lo llaman.
Flores silvestres, pétalos derraman,
¡bienvenido al mundo!, con fuerza exclaman.
Y adolescente el río oye rumores,
no es fácil la vida, existen errores.
Más, sin temor avanza caudaloso,
misteriosas fuerzas que se amalgaman,
en la juventud cambia de colores.
Jotabé hijo 3
En la juventud cambia de colores,
en días grises llegan los temores.
Su gran familia debe proteger
natura lo cautiva, ¡es gran mujer!
Todo hijo preciado debe atender,
su agua es el tesoro, para beber.
Ya es adulto y se perfila sombrío,
lo acaricia el viento, lo ama el rocío.
Se derrumba ante esos albos amores,
dolor susurra y se deja querer,
recorre el camino cálido o frío.
Jotabé hijo 4
Recorre el camino cálido o frío,
la vida en el valle, ausente gentío.
El río de la vida hay que sentir
y remolinos de duelos, vivir.
Los cielos negros pueden predecir
esas lágrimas que quieren salir.
El valle lo consuela, bondadoso,
con su cielo azul y un sol generoso.
Revive su caudal en el desvío,
agradeciendo al valle el recibir,
entre aguas claras, abrazo mimoso.
Jotabé hijo 5
Entre aguas claras, abrazo mimoso,
mira las nubes, algodón hermoso.
Añora la florida primavera,
regresar el tiempo es una quimera.
Marchito en otoño, su edad supera
y corren sus aguas como pantera.
A un árbol le pide, que lance flores,
rojas de fuego, sueño de pintores.
Del escenario se siente el esposo,
evoca la juventud placentera,
y se tiñen de verde los albores.
Jotabé hijo 6
Y se tiñen de verde los albores,
su lecho de piedras, para escultores
es musa de ensueños para tallar,
avecillas que no puedan matar.
Para que los niños puedan tocar
las finas alas, antes de volar.
Piedra y cincel, un conjuro sedoso,
el hombre es un río muy presuntuoso.
Las piedras y el río son labradores
que se rozan en noble cincelar,
entre lunas y soles, asombroso.
Jotabé hijo 7
Entre lunas y soles, asombroso,
su terreno de repente es fangoso.
En su vida, el fango no predecía,
ser fuerte ante la lucha, presumía.
A la lluvia fuerte, no le temía,
más no tuvo en cuenta la gran sequía.
Cabalgó con fuerza en gran desafío,
crines de lluvia, fueron regadío,
aunque anciano, se supo poderoso.
Ganada la batalla, ¡algarabía!
Al atardecer, él canta con brío.
Jotabé hijo 8
Al atardecer, él canta con brío,
ángel guardián de lancha o de navío.
Llega al delta, con versos para amigos,
vastos islotes son fieles testigos.
Los seres son islotes, son abrigos,
templo de poetas, sin enemigos.
Divina comunión en fiel reposo,
hermanados en tiempo venturoso.
Peregrino poeta, fiel, bravío,
sus aguas blancas abren los postigos.
Destino que espera maravilloso.
Jotabé hijo 9
Destino que espera maravilloso
divisando un horizonte cuantioso.
Llegar hasta un mar con olas doradas,
entregarse al final, un cuento de hadas.
De espumosas notas acompasadas,
unión, río y mar, cautivan miradas.
Allí se empalman penas y dolores,
guardan en cofres salobres sabores.
Cofres con nostalgias, coral añoso,
andando sueños y sendas perladas.
Largo fue su trayecto de valores.
Jotabé hijo 10
Largo fue su trayecto de valores
joya adquirida entre los luchadores.
Las tempestades le dieron valor;
de la vida, no fue sólo un actor.
Cobijó a los peces, ¡gran protector,
cual padre que brinda todo su amor!
El río se brindó beneficioso,
moviéndose quieto, danzó furioso.
En su plenitud degusta dolores,
longevo del tiempo, puro esplendor
de cabellera blanca, tan cuantioso.
Jotabé hijo 11
De cabellera blanca, tan cuantioso
llega a destino, silencio ruidoso.
Lo espera el mar, rugido susurrante,
su espuma de nieve va por delante.
Y con vorágine, se une galante,
al que de la tierra fue gran amante.
Agridulce fusión en poderío,
embriagados de estrellas y de estío,
brindis de las aguas, llanto armonioso.
Reflexiona la luna de diamante:
«La vida fluye cual sinuoso río».
(Jotabé ganador de una Distinción del XV Certamen Poético Internacional Rima Jotabé)
A Leonardo Da Vinci
(Jotabé dodecasílabo)
Figura del Renacimiento italiano
llevaba a la curiosidad de la mano.
Gran anatomista, ingeniero, inventor,
su pincel lo destacó como pintor.
Del esfumado, sublime precursor,
para plasmar miradas con esplendor.
En «La Gioconda», enigmática sonrisa,
en «La anunciación», perspectiva precisa.
Inteligente, observador siendo anciano,
dejó su gran legado motivador,
que perdura para admirarlo sin prisa. |