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Directorio de poetas que escriben en Rima Jotabé



Rima Jotabé



Directorio de poetas que escriben en Rima Jotabé en lenguas diferentes al Español

Directorio de Poetas que escriben en rima Jotabé en español
 
 
EDEL VICENTE GONZÁLEZ PÉREZ
 
Poemas página 02
Poemas página 03
Poemas página 04
 
Edel Vicente González Pérez

Edel Vicente
González Pérez

Las Villas (Cuba)
San Miguel de Tajao, Arico,
Santa Cruz de Tenerife
(España)

El brillo del sol en la campiña

(Jotabé Contera)


El brillo del sol al monte caldea,
solo el bosque verde el rayo bloquea.

A la sombra de un ala, Federico,
airea el rostro con un abanico,
el cerdo esconde en el lodo su hocico
y refresca en el establo un borrico.

El calor asfixia la fiel campiña
invadida por tediosa morriña.

A pleno sol la mente se bloquea;
en la sombra rebuzna aquel borrico,
mientras el calor fuerza a la morriña.



Veo tantos jotaberos


(Jotabem)


Veo tantos jotaberos,
reto a reto los primeros.

En sus versos hay constancia,
de amor y perseverancia,
que convocan la elegancia,
de la flor y su fragancia.

Y al glorificar la rima,
a cambio tienen la estima:

De poetas y troveros
cercanos y en la distancia
que su acción la legitima.



Pequeño cantor de los carrizales


(Jotabé)


El carricero al humedal da vida,
con tono oliva o gris en la medida

Su dorso pardo en sombra se extravía,
que el tiempo roza y su ala varía
siempre el insecto con el pico espía.
y al tono ocre su pluma se confía.

Pequeño cantor de los carrizales
vuelas libre en todos los humedales

con frente plana y testa bien erguida,
entre las cañas canta su alegría
buscando insectos en los matorrales.



Poetisa singular


(2 Jotabés)


I

La lupa de lo cotidiano

Busca en el polvo un rastro de existencia,
con una lupa de alta inteligencia.

Mira el suceso más irrelevante,
halla un abismo en cada paso errante.
Lo cotidiano se volvió gigante,
bajo su mano firme y elegante.

En sus ensayos explora sin saña,
del poeta y de su mundo, la entraña.

Con una clara y limpia transparencia,
encuentra el detalle más importante,
sin caer en la trivial telaraña.


II

El escudo de la ironía

Frente al rigor de un mundo gris y amargo,
ella emprende un viaje por demás largo.

No quiso el eco de la voz severa,
ni la bandera en medio de la acera.
Fue la ironía su mejor trinchera,
contra la sombra y contra la quimera.

Huye del dogma y de su red oscura,
con versos breves de una gran mesura.

Lleva el humor sin caer en letargo
y evade el golpe de sutil barrera:
¡Su premio Nobel de literatura!



Saña gemela


(Jotabé tetradecasílabo)


Desata la tierra tanta furia contenida,
que convoca la devastación en su embestida.

Feroz corroe los cimientos en Venezuela,
acarreando un trauma de infinita secuela,
por el silencio y la ruina de la ciudadela
causados por las ansias de una saña gemela.

El pueblo aguerrido busca, escarba, salva o llora;
vida y muerte debajo del escombre, que ignora.

Es inmenso el dolor por tanta vida perdida
que ni la fe ni la esperanza el alma consuela,
de una imagen de desolación aterradora.



Al alba


(Jotabem)


Amanece y tomo el trillo
en línea al barranquillo.

Pasta un buey en la dehesa,
el búho a su antro regresa
y en el monte azul turquesa,
la vida su esencia expresa.

El arado reanuda,
el surco en la tierra cruda.

Disfrutar todo es sencillo,
no es de difícil empresa,
¡Si madrugas Dios te ayuda!



La dama vestida de blanco


(Jotabé tetradecasílabo con estrambote)


Por el arroyuelo debajo de una yagruma,
cuentan que sale una dama blanca como espuma.

Suele llegar en las noches frías cuando llueve;
fue en el momento que mi hermano aquel cordel mueve,
con las dos primas, recoger la ropa fue breve
y a apurar el regreso sin gran temor se atreve.

Mas junto al tronco inquieta mi tía los espera,
los niños ven la estampa y salen a la carrera.

Mezclan lo mundano con la leyenda en la bruma,
sus gritos de pavor al vecindario conmueve
y retumban en la colina y en la ribera.

Se aviva la quimera,
cuando la madre al ver aquel pánico en la senda,
corre tras ellos y serenidad recomienda.



Senderos firmes con tramos de grietas


(Jotabé tetradecasílabo)


Paul Verlaine fue el maestro del decadentismo,
también el principal precursor del simbolismo.

Sufre crisis por amores no correspondidos
y grandes tragedias por sentimientos prohibidos,
visto en versos en desgarramientos divididos;
atado al alcoholismo en sus mundos perdidos.

Al fin elegido Príncipe de los Poetas
por haber superado sus peores facetas.

Hay en sus versos litúrgicos gran virtuosismo,
exponen sentimientos íntimos redimidos;
vistos en senderos firmes con tramos de grietas.



De la maripérez una seña


(Jotabé)


Recuerdo aquel viejo fogón de leña,
su chimenea el humo gris enseña.

Encima la hornilla para la brasa,
para cocer viandas y freír masa,
extrayendo la inmarcesible grasa,
del cerdo criado cerca de la casa.

Con el riesgo de quemarse las manos
en hierro rojo de trípodes planos.

De la maripérez solo una seña
de un museo en aquella vieja casa
situada entre mis recuerdos lejanos.



La quietud del monte


(Jotabé)


Desde pequeño me gustaba el monte,
más que caminar hacia el horizonte.

Mi cuerpo con alma de senderista,
concurre a caminos con buena vista
por donde suele ir el audaz ciclista
y la cabra es experta equilibrista.

De pura honestidad templo sagrado,
a mis piernas las he considerado.

Allí recreé el trinar del sinsonte,
bajo la quietud de la umbría pista,
entre finos rayos de un sol dorado.



Entre el café y tus labios


(Jotabé)


Entre el café ardiente y labios bellos,
tan sólo queda un paso en los destellos.

Había ganas y ansias reprimidas,
ilusiones que viajan encendidas
en tus brazos, con fuerzas bien unidas,
de bocas en la calle adormecidas.

En nuestras manos está la caricia;
complicidad que el alma ya codicia.

Y mi corazón busca en tus cabellos
el dulce aroma que en ondas anidas;
la magia que a mis sentidos desquicia.



La primavera perdida


(Jotabé)


Hoy el buen tiempo convoca la prisa,
sobre el sendero suda la camisa.

Al fin llega un halo de primavera,
ya su existencia no es una quimera
donde la campiña ha estado a la espera
del día de luz que al aire atempera.

Cede la furia del gélido viento
que pasma huesos y humea el aliento.

Discreta pluma invoca la premisa:
sólo el cambio, el ánimo recupera
del pobre cuerpo por demás friolento.



El aroma de su piel


(2 Jotabés)


En una cita a ciegas fue el destino,
que puso su palabra en mi camino.

Su forma de hablar dulce y sosegada,
provoca el reencuentro en la alborada
donde besa con fuego la mirada
y aroma de piel queda en la almohada.

Embriaga los sentidos su alegría,
haciendo siempre amena la osadía.

No precisé una copa de vino,
ni minuta previamente ensayada,
en su mirar vi que sería mía.


El suave aroma que su piel desprende,
es fuego vivo que mi pecho enciende.

Mis sentidos quedaron cautivados,
por sus sutiles trazos, embriagados;
prenden la noche árboles dorados,
mensajeros de amor enamorados.

Endulza mis días su voz de seda
y en mi memoria su fragancia queda.

Es el encanto de inefable duende,
que deja a todos por siempre alelados
desde su sutil guardia en la arboleda.



Turismo de bajo coste


(Jotabé)


Hay una playa negra en la ribera,
la he ido ubicando por la ladera.

El mar ofrece un mapa de mil radas,
por calas diminutas habitadas
con playas de oro puro decoradas,
y de oscuras arenas bien cuidadas.

En carpas duerme algún grupo de gente,
buscando el agua limpia de la fuente.

Otro intima en las cuevas a su vera
y debajo de sombrillas rayadas,
disfrutan de una playa diferente.



El verso agradecido


(Jotabé tetradecasílabo)


Soy un verso novato, apretadito y pequeño,
que pretende volar a un universo de ensueño.

Ser manoseado en las entrañas de un buen libro,
donde distintas estrofas con arte equilibro,
y en pos de la estética la métrica calibro;
ya sea de tapa dura, blanda o audiolibro.

No busco destacar en armario relevante,
tampoco ser entre todos el más importante.

En ser leído, ¡concurre mi más caro empeño!
y de solo pensarlo de franca emoción vibro,
jubiloso y feliz desde mi preciado estante.



Sendero Casas de Afur. Tenerife


(Jotabé)


Opuesto a las sequedades del sur,
sonríe un arroyo eterno en Afur.

Sito al nordeste de la isla mayor,
paraje natural de gran valor,
predios del tinerfeño agricultor
por su red de trillos en derredor.

Destaca en sendero espectacular;
el curso del barranquillo hasta el mar.

Y para no dejar nada al albur,
es necesario tener gran vigor
para caminar por ese lugar.



¡Felicidades Juan Benito!


(Jotabé tridecasílabo)


¡Salud, Juan Benito Rodríguez Manzanares,
sereno maestro de emergentes juglares!

Fiel su alado Jotabé surca el universo,
bella gama de estructuras visten el verso,
asegura el esplendor de un poema terso
dentro de la poesía clásica inmerso.

Hoy me propongo celebrar su nacimiento
con este sencillo homenaje a su talento.

Le deseo muchos éxitos, sin pesares
y que no le alcance jamás un viento adverso,
¡Qué siempre sea del jotabero sustento!



El árbol de la verdad


(Jotabé)


Pierde fronda el árbol de la verdad,
vicia su savia la perversidad.

Cede a la tortura de la borrasca;
que fractura su más gruesa verdasca,
bajo sus ramas pudre la hojarasca
y lo sano en iniquidad enfrasca.

Se impone vehemente la nequicia
y el altruismo cae ante la avaricia.

Solo comprenderá la libertad,
aquel que en el camino no se atasca
y osado lucha contra la injusticia.



Sin artes de mendigo


(Jotabé tridecasílabo 6,7)


Amante pretendo, cobija en tu regazo,
tener la ternura que emana de un abrazo.

Te quiero y me duele tu postura conmigo,
ves una agresión en todo lo que digo,
pienso que deseas infligirme castigo,
sólo soy tu esposo, jamás un enemigo.

El amor no admite, maltrato ni mudanza;
su emblema es la fe, la ilusión, la esperanza.

Busco una sonrisa que endulce nuestro lazo,
natural, sencilla, sin artes de mendigo
que al alma conceda, tu última confianza.


(Jotabé ganador de una Distinción del XV Certamen Poético Internacional Rima Jotabé)



Sin visos de remonte


(Jotabem)


Cae pesada la tarde
sobre la cuesta cobarde.

Lento y sensato va el paso,
lo traza un vigor escaso,
que completamente laso
contempla el dorado ocaso.

Se recorta el horizonte
y veda subir al monte.

Cede el presumido alarde,
ante el deterioro craso,
sin vislumbrar el remonte.



Migración


(Jotabé dodecasílabo)


El ave que migra, no cede a razones,
va a por el sustento a distantes regiones.

No carga en sus alas juicios altaneros,
resuelta esquiva, los abruptos senderos;
su vuelo traza una línea a balseros
que navegan sin rumbo por los esteros.

No deja atrás familia, casa y hacienda,
sólo a Dios su vida y su suerte encomienda.

Posará donde halla pan y agua a montones
y segará trigo, llenará graneros,
en un ciclo de vida anual de leyenda.



Finde semana de cumpleaños


(Jotabé tridecasílabo)


Arribo a un fin de semana de aniversario
el cinco de abril mi día en el calendario.

Estaré cumpliendo los ochenta más uno,
sobrellevo mis achaques como ninguno,
aún corto del nopal su espinoso tuno
y no soy en mi entorno un ente inoportuno.

El premio sorpresa para mi cumpleaños,
Derek, mi nuevo bisnietito sin apaños.

Concurren seis días de nacido y a diario
nos impone su semblante tierno y moruno
mientras ignora este mundo y sus desengaños.



Tour para ver la nieve


(Jotabé)


Este día de sábado no llueve,
¡Felices nos vamos a ver la nieve!

Del Teide de enorme cono nevado,
su blanco puro, nos ha cautivado
y aunque todo el acceso está cortado
con amplio zoom lo hemos acercado.

Bellas vistas, carne de cabra y vino
en la vuelta a la isla en un tour divino.

El invierno que a continuar se atreve;
huraño, gélido y agazapado,
invita al buen churro con capuchino.



Maestro de la pintura universal


(Jotabé)


Diego Velázquez ingenioso artista,
del pincel de contraste tenebrista.

El realismo barroco rigió,
en los hermosos cuadros que pintó
y su talento al mundo reveló
un enigma visual que fascinó.

Bella su obra maestra «Las Meninas»,
merecedora de loas genuinas.

Estricta certeza claroscurista,
del célebre pintor que hipnotizó,
con la magia de imágenes divinas.



Sorprendente relevo


(Jotabé)


Cede el testigo el jadeante invierno
a la primavera en gesto fraterno.

Precipitaciones exageradas,
arrecian temprano en las madrugadas,
amanecen las montañas nevadas
y señales de alerta roja enviadas.

Feroz borrasca apresa las Canarias,
creándole situaciones precarias.

Al cuarto día de clásico infierno,
mala mar y carreteras cortadas,
perviven las medidas necesarias.



Ángel del amparo


(Jotabé tetradecasílabo)


Fuiste ayer tú, ángel mío, sólido sostén,
dos años después al revés en claro vaivén;

Camino atado a tu recuerdo y a tu elocuencia,
caballero de verbo fácil de pulcra esencia,
acudía a ti en busca de apoyo con frecuencia
y mis dudas gestionabas ágil con solvencia.

¡Qué difícil es perder temprano a un hijo amado,
cuándo parte para siempre en vuelo anticipado!

Veo la aceptación cual único parabién,
que poco a poco le da a mi vida coherencia,
amén, de mis versos en mi rincón ocupado.



Florecen mis sueños


(Jotabemo Espejo Misver)


Aquel día que inhumaste la duda,
brilló más la realidad desnuda.

Y en el cálido amanecer risueño,
florece en mi pecho el más caro sueño,
emerge de un romance sin diseño
que nunca jamás flaquea en su empeño.

¡Cuánta dicha a mi soledad le alcanza!
asido a las flores de la confianza.

Cuando el amor valiente te saluda,
feliz refleja tu rostro trigueño;
promisorias señales de esperanza.


Promisorias señales de esperanza
feliz refleja tu rostro trigueño;
cuando el amor valiente te saluda.

Asido a las flores de la confianza
¡Cuánta dicha a mi soledad le alcanza!

Que nunca jamás flaquea en su empeño,
emerge de un romance sin diseño,
florece en mi pecho el más caro sueño
y en el cálido amanecer risueño;

Brilló más la realidad desnuda,
aquel día que inhumaste la duda.



Con chocolate bastaría


(Jotabé)


Suelo salir cada fin de semana,
en pos de una comilona cubana.

El buen plato de ese criollo banquete
con el colesterol no compromete,
convoca alegría sin armar brete,
a volver allí, con ganas promete.

En casa se come bien por el día
y en la noche impera la gollería;

Flan, helados y tarta de manzana,
uno sólo y a veces en triplete,
¡si con un chocolate bastaría!



El bardo de la eternidad


(Jotabé hexadecasílabo)


Desde joven estudié a Shakespeare con objetividad;
un genuino bardo de su época y de la eternidad.

Actor, dramaturgo y poeta, destacó en la edad media,
creó personajes, tipos, con los que a su entorno asedia;
amena mezcla de ingenio, amor, caos, dio a la comedia
y la ambición y la traición las explora en la tragedia.

Destacan en sus diversos manuscritos más discretos,
bellos poemas estróficos, devenidos sonetos.

El más grande de los tiempos por su originalidad:
combina amor, humor y dolor en la tragicomedia
y cinco siglos después, aún se fisga en sus secretos.



El invierno congeló el estío


(Jotabé tridecasílabo)


El frágil día, brilló desvaído, pálido;
un frío manto cubrió todo el confín válido.

Cruzó veloz el veranillo, prima el frío,
aunque no desheló, el canelón tardío,
nos dejó mañanas de sol con poderío
contra el cruel invierno que congela el estío.

Hoy se han vuelto a vestir las colinas de blanco
y se oye el rumor del arroyo en el barranco.

Fue una quimera el tiempo del abrazo cálido,
de vuelta a barrer la nieve en el caserío,
sometidos a un cambio climático franco.



El omnipresente mar


(Jotabé)


Cada día ante mí, se exhibe el mar
y en la noche sorda le oigo bramar.

A veces es un mar en calma franca
que bordea el risco de roca blanca,
otras, soberbio, sin piedad arranca
cada madero que al muelle apalanca.

Su señorío obliga a ser orilla
y a salvo recrear la maravilla,

Del barco que traen a carenar,
un soldador la superficie estanca,
y hermético regresa a la flotilla.



Moderna y clásica


(Jotabé)


Hoy me asiste un anhelo recurrente
que suelo tomar y dejar pendiente.

Mi obra almacenada al bulto ordenar,
por temas y estilos clasificar,
en moderna y clásica dimidiar
y llevarla inmaculada a editar.

Tres décadas almacenando versos
y en una vieja estantería inmersos.

Legado poético que fomente,
en mi querido entorno familiar;
leer poesía en tiempos adversos.



Escuela Jotabera


(Jotabé)


La vieja pluma del verso entelequia,
y espontánea los versos acequia.

Fácil omite las reglas del juego,
acción que la arrastra al desasosiego;
pensar que sea intencional lo niego
sólo a enmendar el error me entrego,

De la causa, estimado Juan Benito,
de este recurrente error inaudito

El buen consejo que el maestro obsequia,
consigue recuperar el sosiego
hacia un reto jotabero expedito.



Un aniversario más


(Jotabé tridecasílabo)


ara este fin de semana, mi prioridad,
será «La Asociación de la Tercera Edad».

En su trigésimo tercer aniversario,
opta por un manso y esmeralda escenario
para un evento solemne, extraordinario;
de la cultura, más la experiencia, en plenario.

Iremos al norte en guagua hasta las colinas
a comer y bailar en «Finca Las Molinas».

Llega el día domingo con tranquilidad,
se impone el divertido hábito semanario
de ir a por pizzas, cervezas y golosinas.



Sin tirar la toalla


(Jotabeíno)


Persiste el dolor por artrosis del hombro,
sordo y pertinaz, de suplicio lo nombro.

No puedo ignorar el tenaz sufrimiento,
de mala intención, devenido en tormento,
tampoco evitar de que vaya en aumento,
por debilidad, en su justo momento.

Cada terminal de mis nervios, estalla,
prestos a perder la longeva batalla.

Y cuando al final no ven ruina, ni escombro,
solo un arenal arrastrado en el viento,
¡vuelven al rincón sin tirar la toalla!



Flores de diversos colores


(Jotabé tridecasílabo)


De las flores percibo distintos aromas,
cual jazmines que aletean como palomas.

Mas, aquellas flores de diversos colores;
como «el ave del paraíso» en sus albores,
que destaca sobre las más hermosas flores
y atrae el cerdamen de afamados pintores;

Socorren las almas envueltas en cadenas,
tan solo un ramo de flores calma sus penas.

Detrás de las flores brotan las dulces pomas,
gustosos bocados, que renuevan vigores
y se exhiben seductoras en nuestras cenas.



Jonrón en la carretera


(Jotabé)


Esta rutina que a diario me abrasa
el fin de semana cambia de casa.

Al sur donde sopla fría la brisa,
veo un partido que sucede a prisa,
de pelota blanda, con la premisa,
del sóftboll de trayectoria imprecisa.

Es el juego aquel que el fan siempre espera
que el bateador produzca carrera.

Cimbra el aluminio en la dura masa,
la bola levanta y da en la cornisa
y el revote cae en la carretera.



El vaivén de sus caderas


(Jotabé)


Pasaba briosa por mi calle a diario,
aunque no vivía en el vecindario.

La gracia del vaivén de sus caderas,
endulza a las miradas más severas;
si repica el bongó saltan ligeras,
cual penacho al viento de las palmeras.

Ella inspiró a mi verso desbocado,
por impúdico no fue publicado.

Y en la grácil curva del tafanario,
que provoca a vistas grandes quimeras
podría suelto, cabalgar sentado.



Morir de poesía


(Jotabé octonario)


Alejandra Pizarnik la poeta del mutismo,
nos dejó una obra marcada, dentro del surrealismo.

Enfermó de una neurosis traumática y evidente,
sumada a la timidez del lenguaje balbuciente
y la obsesión por la muerte, le trastoca la ágil mente;
¡y tanto que ella murió, de poesía silente!

Dio voz a la fértil pluma de sentencia corta, herida,
culpó al anhelo de fama del fracaso de su vida.

La sorprendente escritora, vetada por el sexismo
desde silencioso armario, llenó luminosa fuente,
en el presente estudiada por excepcional y fluida.



La música pop de ABBA


(Jotabé tridecasílabo con heterostiquios 6,7)


Poesía y música, dan razón a mi vida,
vibrante pasión por años contenida.

Podía gozar aquella que sonaba
en las emisoras, que el rey autorizaba,
de estrellas vetadas, menos el grupo ABBA;
la banda del pop que tanto me gustaba.

Colmaron mis sueños, memoricé canciones
archivé casetes, de insignes grabaciones.

Hoy, en la vejez, mi corazón anida,
la misma ilusión que de niño anhelaba;
esa obra completa, pura, sin exclusiones.



Llega una mujer


(Jotabem heptasílabo)


Por cada amanecer
habrá un atardecer.

Cual sucesión de cosas;
unas pujantes, briosas
otras nimias, morosas
y espinas entre rosas.

Así nace un amor
que desdeña el dolor.

Llega en una mujer
bella entre las hermosas,
tierna y de buen humor.



Cristo el Mesías


(2 Jotabés)


Se corrige el silencio de la noche
desde la paz de un sagrado derroche.

Llora aquel niño que en pesebre espera;
ungirse con tiara de cabecera,
que el rey mago en oro puro bruñera,
¡faro de luz a pastor y cordera!

Nació Cristo el Mesías en Belén,
proclamado rey de Jerusalén.

Traslada madre he hijo en suntuoso coche
San José, que fusta en ristre acelera.
por dorado sendero hacia el Edén.


Sucede que aquel sacrosanto día,
desata su ira atroz, la monarquía.

Traza en la ciudad su negra y cruel huella,
sádico crimen, infame descuella;
sangría de niños que feroz sella
en batida ciega a la virgen bella.

Un ángel en sueños a José advierte
del inminente peligro de muerte.

Y de noche inicia su travesía,
orientado por luminosa estrella,
hacia otro país de refugio fuerte.



Cumbres en blanco


(Jotabé decasílabo)


Amanecen teñidas de blanco
las cumbres donde nace el barranco.

Discurre sonriente un arroyuelo
con las frías aguas del deshielo,
que borbota sutil con recelo,
de áridos lomos en paralelo.

Despierta a la tabaiba del sueño
que le impone el clima tinerfeño.

Y en un giro temerario y franco;
trae humedad al sediento suelo
del anhelante paisaje isleño.



Recuerdo de mis abuelos


(Jotabé decasílabo)


Sobre el mar, la luna llena riela
y en el sillón reposa la abuela.

Mujer casta de alma religiosa,
siempre devota, fiel y virtuosa,
nunca la vi, enojada o furiosa
ni ostentar una vida suntuosa.

Junto al abuelo monta el yeguato,
cargan pan, maíz, yuca y boniato.

Y para cosechar la ciruela,
tiende una manta dúctil, flexuosa
y evita el pie del nieto pazguato.



La nueva flor de mi campiña


(Jotabé)


Cuando mi amorosa madre atisbaba,
lágrimas en mis ojos, preguntaba:

¿Por qué te enfurruñas? Es sólo un juego,
sonríe contento y se oirá tu ruego,
es tu hermano no eches más leña al fuego,
y tendrás ofrendas de amor y apego.

Los celos crean esta fanfurriña,
pero me calmé, fue una simple riña.

Reacción de niño que avergonzaba,
no perdí mi reino, encontré el sosiego
y amé la nueva flor de mi campiña.



Poesía transgresora


(Jotabé octonario con estrambote)


Destella el genio precoz, desde el cruel alcoholismo,
del modernista pionero, cúspide del simbolismo.

Poesía trasgresora, surrealista inmoral
atraída por el morbo, fue decadente y sensual,
a la sazón rechazada busca apoyo editorial
en el autor Paul Verlaine, leyenda de azúcar-sal.

Halla refugio y huida, cubierto por sus escritos:
sufrimiento y desarreglo, reflejan sus manuscritos.

Esta orientación poética, se afilia al Decandentismo,
hito en la literatura de importancia universal
por la anárquica conducta de los «poetas malditos»

Y amigos expeditos,
mudos a su único libro…, «temporada en el infierno»
hacen que Rimbaud los queme mandándolo todo a un
[ cuerno.



Feo en apariencia, mente brillante


(Jotabé tridecasílabo)


La apariencia física, su lujo opacaba;
porque era un hombre obeso, miope y cojeaba.

Mas en su obra brillante, seria, intelectual
porta sonetos de belleza sin igual,
sobre el tiempo fugaz, el fracaso moral
y la sátira en la poesía social.

Político, escritor y un ávido lector
a sus libros organizaba con rigor.

Quevedo, gloria del siglo de oro expresaba
en un lenguaje idiomático, coloquial,
todo el gozo encontrado en sus burlas y humor.



Mi plato favorito


(Jotabé)


Pues resulta que yo cada domingo,
me voy con la familia de belingo.

Armamos tenderetes en la huerta,
a comer y beber con mente abierta
y donde cada propuesta se inserta
en la barbacoa bajo cubierta.

El plato que concurre con frecuencia,
dado su atractivo, sabor y esencia.

Como el mejor banquete lo distingo:
arroz con gris, cerdo asado en oferta,
junto a la yuca con mojo y su influencia.



Tenderete en la huerta


(Jotabem)


El tenderete en la huerta
siempre mi atención despierta.

Se olvida el colesterol,
un chupito de alcohol,
enriquece un buen jaibol
y nadie pierde el control.

Con mesura y fundamento
pego a la mesa mi asiento.

Feliz disfruto la fiesta
y sin tirarme un farol
concurrí con fornimento.



La primera vez


(Jotabé tridecasílabo)


Tímido y débil fui amándola despacio,
con la piel de húmedo y acuático batracio.

Carente de lírica útil de seducción,
clásico en épica e histórica emoción,
dada en el dócil, tímido y fiel corazón,
de un cándido ángel de alma trémula en acción.

Veía en el mohín de su boca el anhelo,
y en sus ágiles ojos, la pasión y el celo.

Como en un mágico sueño de áureo espacio,
la frágil rosa de tímida creación
y pétalos de nácar, calmó mi desvelo.



Fragor al amanecer


(Jotabé)


En la fresca, gris y otoñal mañana
salen cortos rayos de luz temprana.

Suena un «kikirikí» en plan alerta,
su canto estridente al buen sol despierta,
sigiloso un «miau, miau» puesto a cubierta,
del bravo «guau, guau» detrás de la puerta.

Temidos «jiiii, jiiii» de feroz garganta
a un «cucurrucú» a volar levanta.

En medio de esta fiesta campechana
el «tabobó» su rico trino inserta:
¡bellas notas de amor de magia santa!



Soplan vientos de paz


(Jotabé)


Lágrimas convoca el poder que amaña
su avidez cruel en exicial campaña.

A lo largo de un conflicto enquistado
donde todo un pueblo ha sido forzado;
dejar, casa, huerta, campo y arado,
con las manos vacías, sin bocado.

Los vientos de paz y un mundo tranquilo
aunque inevitables, penden de un hilo.

Las casas envueltas en telaraña,
es lo que el pobre trivial ha encontrado
triste, consternado y el alma en vilo.



Versos romos


(Jotabé dodecasílabo)


Érase una vez en Potrero Güinía,
un poeta, versos romos escribía.

Pasos cortos sobre rústicos escaños
entre escaleras de distintos tamaños,
siempre escondidos de elementos extraños
en las íntimas fiestas de cumpleaños.

Cantos adolescentes bajo el rubor
que en cortedad susurran «te quiero amor».

Mucho tiempo ha transcurrido y todavía,
y el bardo, cumplidos los ochenta años,
con versos del alma, embalsama el dolor.



Un viernes de aguacero


(Jotabé tetradecasílabo con estrambote)


La obra de César Vallejo retiene la impronta,
de la personalidad torturada que afronta.

Desde un lenguaje poético muy personal,
que encaja con el vanguardismo a nivel mundial,
él pone su mirada en la Europa occidental,
cumplido el sueño, no volvió a su tierra natal.

Del dolor de exacerbada sensibilidad,
emanan sentimientos de solidaridad.

Poeta que la profunda inquietud que tramonta,
borda su narrativa, íntima y original,
de altura expresiva y regia minuciosidad.

Visto en realidad,
su legado literario, en predicción o agüero,
nos trasladó a su París, «un jueves de aguacero».



La rima fresca


(Jotabé octonario)


Llega fresca y atractiva con nuevo porte y diseño,
la rima que recupera, del verso clásico el sueño.

Esta avispada estructura, de excepcional pulcritud
rescata, métrica y rima con sencillez y virtud,
atrae a miles de bardos por su magia y magnitud
y elevada a lo más alto goza de buena salud.

Sin desdorar el soneto, la décima, la quintilla...
elaborar bien un terzo ¡supone una maravilla!

Y en el siglo que transita realizado su empeño:
es la primera vanguardia, que rebosa plenitud,
con un brioso movimiento, que el Jotabeísmo anilla.


La inercia de los años viejos

(Jotabé octonario)


Me acechan en ralentí, los inertes años viejos,
me condenan al sillón, acotado de reflejos.

El hastío de la tarde, la flaqueza en el sendero;
ya mis piernas no responden a sentimientos de acero
y en motín insospechado se oponen a lo que quiero,
sobre todo, no recuerdan, dónde colgué mi sombrero.

Mis obstinados sentidos, con todo el mundo en porfía
en tanto evento reñido, no se acoplan noche y día.

Y no se avienen a engaño, ni les mienten los espejos,
buscan refugio en el verso con aroma de romero
que llama a la reflexión y convoca la alegría.



Babaco y papaya


(Jotabé)


Delicioso es de papaya el batido,
muy cremoso y de largo recorrido.

Fruta tropical de olor delicado,
madura, es un exquisito bocado,
verde en almíbar bien elaborado
es en mi tierra de lo más buscado.

Sea de masa roja o amarilla
fresca o en dulce es una maravilla.

Con el babaco es grande el parecido,
solo en forma con tamaño acotado,
nunca en color de masa ni en semilla.



Jotabé generacional


(Jotabé)


Bajo el sopórtico de blanca losa,
cae la tarde fría y perezosa.

A lo lejos se exhibe el mar sereno
reflejado en el cielo de azul pleno,
en un paisaje vibrante y ameno
sin la sombra mortal del cruel veneno.

Observo absorto desde el ventanal,
el universo a través del cristal.

Cuando ebria, mi alma trémula reposa
entre los versos sueltos que encadeno
para un Jotabé generacional.



La dulce campiña


(Jotabé decasílabo)


Me viene la tarde y la morriña
asoma por la dulce campiña.

Trae el aroma del cafetal,
con la frescura del manantial
y el viento susurra musical
sobre las hojas del platanal.

¡Hermosa tierra! ¡Cuánto te añoro!
Allende los mares mi tesoro:

De mamey, mango, anones y piña,
debajo del rojo caimital;
ricuras que en mis sueños adoro.



Extraña anomalía


(Jotabem)


Por la extraña anomalía
de prolongada sequía.

Llora nuestra agricultura,
en la triste desventura
de no ver a su espesura,
ni lo que el clima le augura.

Por cenizas cambió el monte,
¡quedó en silencio el sinsonte!

Se secó la cañería,
«solo la pared oscura»
mirando hacia el horizonte.



Devorado por las llamas


(Jotabem heptasílabo)


Cuando miras y ves
que todo está al revés.

Sin casa, sin paisaje,
por túnica el coraje,
de un obligado viaje
de muy pobre bagaje.

Pierdes eso que amas,
devorado por llamas;

Que han brotado después
que un obseso salvaje
prenda fuego a las ramas.



Versos sin vendaje


(Jotabem con estrambote)


Muy fina ha de ser la rima
que el buen jotabero esgrima.

En merecido homenaje,
al purista del lenguaje
que encontró el preciso encaje
para versos sin vendaje.

Su garbo, ingenio y certeza,
dan a su obra la grandeza.

Pedro Salinas sublima,
con agudeza y coraje,
del poema la belleza.

Tal riqueza,
sin retóricas y excesos,
prima en todos sus impresos.



Luna de tenues albores


(Jotabeíno)


Rielas sobre el mar, superluna de fresa
acercas tu luz, iluminas mi mesa.

Tráeme al salón tus destellos de amores,
me acusan valor de distintos colores,
los anhelo aquí con mis versos de flores
y juntos radiar, halos tenues de albores.

Mira al tocador, tu fulgor se refleja,
tu caro rubor, el espejo festeja.

Luna llena, ser, que en su fase regresa,
cumple la misión de inspirar a cantores
y al ponerse el sol, prende su candileja.



Rizar el rizo


(Jotabé)


No llegan mis versos por un hechizo
ni intento con ellos rizar el rizo.

Caen voluntarios de buena gana
por la noche, de tarde, de mañana,
visten letras sentidas de alma sana
con raíces de lírica antillana.

No se cree aún que sea poeta,
esta alegre pluma torpe e indiscreta.

Que presume de lenguaje castizo,
vivo, jovial, cocido a la cubana
como el congrís criollo sin etiqueta.



Sólo dos palabras: lo siento


(Jotabea con versos franceses)


Nadie pide perdón si es ligera la falta,
que no daña el cariño y el encono no salta.

Quizás pedir perdón, provoque la arrogancia
fustigue la promesa, hiera la tolerancia,
cual moneda de cambio, coaccione la estancia,
socave la paciencia, fulmine la constancia.

Mas, un simple lo siento dicho alto sin demora,
procura enternecer a un alma previsora.

Da empatía al amor y la unidad exalta;
al vínculo sublima y acerca la distancia,
con palabras hermosas que en el pecho atesora.



La niña Poeta


(Jotabé tridecasílabo con heterostiquios 6-7 y estrambote)


La niña poeta de sublime hermosura,
tan suave, encendida, de genuina cultura.

Íntegra mujer, trovadora temprana,
en el «Libro Blanco» marca su entidad llana
que luego remata: «Cantos de la Mañana»,
donde el verso amante su exaltación desgrana.

Bella ave canora de ágil y corto vuelo,
canto melodioso de desbordado anhelo.

El mito Delmira dio a la literatura
la nueva visión de la mujer hispana,
que halló la verdad con ardor sin desvelo.

Fue arrancada del cielo
la naciente estrella de fulgores divinos,
por la «honra» machista de instintos asesinos.



El genio que niego


(Jotabé utilizando el recurso del anagrama)


A veces creo que el genio* que niego*
echa impasible mis versos al fuego.

En mi mundo es mi pluma quien lidera*,
urge, razona o delira* a mi vera;
la musa con calma* clama* y espera
por los* rayos del sol* en primavera.

Y con morbo mi rima reta* al arte*
para con versos un beso robarte.

Rendido en un retal* de letras* juego
para seducir tu alma de soltera
y sobre mi pecho ardiente abrazarte.


Palabras que son nagramas: Genio, niego; lidera, delira; calma, clama; los, sol; reta arte; retal, letra.



Y llegó la rima


(Jotabé)


Surge el jotabé cual sutil conjuro
que salva a la rima del lado oscuro.

Instala farolas en la penumbra,
que a los poetas el camino alumbra,
su trayecto por las letras encumbra
y un futuro memorable vislumbra.

En ese breve y ordenado guion,
orienta al jotabero corazón.

Le da gracia a cada verso seguro,
que presto a su cadencia se acostumbra,
por su bella y amena proyección.

 
     
 
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