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ARTÍCULO 458

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VALENCIA HISPÁNICA: SAMARUC

 

 
 

En Valencia contamos con algunas especies animales que son endémicas y autoctonas de nuestra tierra, como lo es el Samaruc (Samarugo en español), un diminuto pececillo que pertenece a:

Clase: Actinopterigii
Orden: Cyprinodontiformes
Familia: Valenciidae
Género: Valencia
Nombre científico: Valencia hispánica

Esta clasificación nos muestra la importancia de esta especie para la Comunidad Valenciana, pues esta tiene una Familia y un Género con el nombre de la misma. Además, esta Familia tiene otros géneros como el «Valencia lozanoi» que se describió en la Bahía de Cádiz o, el «Valencia letourneuxi» que tiene su hábitat natural en Grecia y Albania.

El samaruc es un pez de pequeñas dimensiones, de cuerpo ovalado, esbelto y comprimido lateralmente, el cual está cubierto de escamas cicloides que, en número de veinte a treinta, lo recorren longitudinalmente en su línea media. Cuenta con varias aletas, una dorsal con unos radios ramificados de igual longitud; aleta anal que tiene entre doce a catorce radios, ambas situadas en la parte trasera. Aletas pectorales de tamaño medio y ventrales de pequeño tamaño y una aleta caudal redondeada de gran tamaño que cuenta con unos dieciocho radios.

Su cabeza es deprimida, contando con una boca protráctil que tiene dientes unicúspides en varias filas. Su color es pardo verdoso tanto en la hembra como en el macho, aunque este último cuenta con unas franjas de color azul verdoso que, cuando entra en la época de celo, se tornan en un color azul intenso. Además, el macho también cuenta con unas manchas oscuras en los opérculos y en las aletas pectorales, dorsales y caudal, teniendo estas unos dibujos de puntos y los bordes de un color amarillo anaranjado intenso.

Aun así, entre los machos y las hembras se presenta un dimorfismo, pues la hembra suele se más grande que el macho. Mientras que las hembras pueden alcanzar de seis a ocho centímetros, los machos se quedan en unos cuatro a siete centímetros. Alcanzan su madurez al año, pudiendo llegar a vivir hasta cuatro años, aunque la mayoría de los que llegan hasta esa edad son hembras, pues los machos no suelen superar los tres años.

El samaruc vive en los marjales y humedales de agua dulce y muy limpia, cristalina, aunque en ocasiones también admite cierto grado de salobridad. Es gregario, nadando en pequeños cardúmenes no muy unidos, siendo muy susceptible a los cambios en el ecosistema que lo acoge, sufriendo enormemente la degradación de su hábitat, tanto por la desecación de los marjales para su construcción, como por la contaminación de las aguas, esto está haciendo que esta especie endémica y autóctona de Valencia, desde hace algún tiempo, ya años, esté en serio peligro de extinción. De hecho, así lo recoge la legislación española con el Real Decreto 439/1990, y el gobierno autonómico valenciano con el decreto 32/2004, entre otras muchas entidades y organizaciones.

Hay que tener en cuenta que, el hecho constatable de que está en peligro de extinción, no se debe tan sólo a lo citado, sino también a sus depredadores, casi todos introducidos por el hombre como la lucioperca (Sander lucioperca) y el black bas (Micropterus Salmoides), junto a otras especies que compiten por el mismo alimento como el cangrejo americano (Procambarus Clarkii), perca americana (Micropterus salmoides), la perca sol (Lepomis gibbosus) y, sobre todo la gambusia (Gambusia Holbrooki), llamada Pez Mosquito. Esta última especie es la más dañina para el samaruc. Fue introducida a principios del siglo XX para ayudar a combatir la malaria y el paludismo, pues entre su alimentación se encuentran las larvas de mosquito, pero como ya ha ocurrido en otras ocasiones, está siendo peor el remedio que la enfermedad. No olvidemos lo que ocurrió con el Galápago de Florida (Trachemys scripta elegans) o, el Visón americano (Neovison vison).

Tanto es así que el samaruc, que es una de las tres especies de killis autóctonas de la Península Ibérica, actualmente se encuentra localizado en tres puntos concretos de la provincia de Valencia, uno de los tipos lo encontramos en Pego, Oliva y La Albufera; el segundo tipo en Albuixech y el tercero tipo en Peñíscola.

Actualmente se está llevando a cabo un espectacular plan de recuperación del samaruc, el cual incluye la cría en cautividad y la recuperación de algunos de sus hábitats naturales para que la especie no desaparezca, pues sería una gran pérdida para todos. Algunos de los lugares donde se está volviendo a reintroducir son la Albufera de Valencia, el marjal del Moro, el delta del Ebro, el puerto de Sagunto y el marjal de Oliva-Pego.

También hay que celebrar que el 19 de noviembre de 2019, gracias a la Fundación Oceanogràfic, se soltaron más de mil samarucs en «La Albufereta», es decir, en el Lago Vivo del Oceanográfico de Valencia, siendo esto una gran suerte, tanto para la especie, como para los visitantes, que podremos ver de cerca a este diminuto y bello pez autóctono de las tierras valencianas, y donde, además, podrá reproducirse de manera «natural».

Mas, la reproducción del samaruc en cautividad para su repoblación, está siendo llevada a cabo la Consellería d’Agricultura, Desenroll Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica (Consejería de Agricultura, Desarrollo rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica) en las instalaciones que tiene en El Palmar, donde intentan salvar las especies de la flora y fauna amenazada.

Así como ocurre con los gorriones, el samaruc es bastante complejo mantenerlo en cautividad en un acuario, dados los cuidados y las necesidades tan específicas que se tienen que observar para que puedan mantenerse con vida. Hay que apuntar que es una especie carnívora que en libertad se alimenta en la superficie del agua o en la columna de la misma, comiendo larvas de insectos, crustáceos y otros, pero en cautiverio, incluso se le puede alimentar con alimentos congelados y papillas para carnívoros, aunque si se busca que se reproduzcan, hay que proporcionarle alimento vivo como si estuviera en libertad.

Hay que comentar que, aunque el samaruc, sobre todo el macho, es bastante territorial, sobre todo en la época de celo, raramente pelean entre ellos.

No quiero dejar pasar la ocasión de comentar que el samaruc nada con movimientos ondulatorios de la parte trasera de su cuerpo donde se encuentra la aleta caudal, pero, además, también puede nadar hacia atrás, eso sí en trayectos cortos de unos cuatro o cinco centímetros.

Verdaderamente, si tienen oportunidad de ver a este pececillo, se darán cuenta inmediatamente de su belleza y quedarán prendado de él.

La Comunidad Valenciana es sinónimo de pequeñas-grandes especies de animales autóctonos.

 
 
 

Fuente:
El Periódico de Aquí

 
 
 
 
     
   
 
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