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ARTÍCULO 454

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PLACIO Y JARDÍN DE PARCENT

 

 
 

En el centro de Valencia tenemos un bello jardín algo desconocido, el Jardín de Parcent, y, aunque a simple vista parezca un lugar de esparcimiento municipal más, no lo es, pues tiene tras él una impresionante y larga historia que hay que conocer para entender toda su grandeza.

El jardín está situado en el barrio de «Velluters», («Terciopeleros»), el cual en la época en que fue construido el palacio del cual ocupa su solar, era una de las zonas fructíferas económica y comercialmente de Valencia, pues llegaron a concentrarse en la zona, más de 5.000 telares de seda. Valencia llegó a ser la «Cuna de la Seda» a nivel mundial.

Para hablar de este jardín, tenemos que remontarnos hasta el siglo XVII, cuando dos hermanos aristócratas e industriales del estado de Como, en Milán, Italia, Constantino y Francisco Cernecio Odiscaldi, llegaron a Valencia y fundaron unas sederías.

La primera vivienda de los hermanos Cernecio en Valencia, estuvo en la calle de la Hierba. Mas, en 1635 le compraron a Joana Verdugo, viuda del virrey de Mallorca Francisco Juan de Torres, una vivienda situada en la calle Juan de Vilarrasa. Los hermanos Cernecio continuaron adquiriendo otras casas colindantes, con las que ampliaron sus propiedades, a la vez que las iban remodelando hasta que llegaron a tener las suficientes propiedades para construir el que, posiblemente, fue el palacio más grande que ha tenido Valencia y, por algún tiempo, la edificación más grande después de la Catedral de la Asunción de María de Valencia. La construcción propiamente de lo que sería el palacio en su configuración definitiva, con sus dos alturas, se realizó entre 1759 y 1788.

De otro lado, en 1636 le compraron al monasterio cartujano de Nuestra Señora de las Fuentes, situado en Huesca, la Baronía de Parcent, pero el hermano mayor, Constantino, falleció, así, cuando el 10 de julio de 1649 el rey Felipe IV de España (1605-1665), llamado «el Grande» o «el Rey Planeta» elevó el título del lugar de Parcent a condado, lo recibió el hermano pequeño, Francisco. Con esto, la Casa Condal de Parcent se convirtió en la primera del Reino de Valencia.

El conde de Parcent fue muy generoso en donaciones a la iglesia de los Santos Juanes, en donde reposan sus restos. Hay que destacar la donación de un hermoso frontal de plata que se destruyó en el incendio de 1936. Además, el conde de Parcent fue el primer contribuyente de Valencia y otras poblaciones donde tenía posesiones.

Como apunte extra comentar que el título de conde de Parcent en 1709 obtuvo la Grandeza de España, y en 1914 fue elevado a Duque.

El inmenso palacio de Parcent, de estilo neoclásico, tuvo dos patios, siendo el principal porticado. También contó con numerosas cocheras, llegando a tener en su interior 25 caballos, un picadero, tres coches y una galera.

Además, también contaba con una sastrería propia, una capilla, numerosos aposentos, una farmacia e incluso un teatro, y en el entresuelo tenía los despachos para sus actividades comerciales.

El palacio tenía grandes salones de techos muy elevados con ventanas y balcones sencillos. Algunos de los salones tenían doseles de damasco y sillas bordadas con las armas familiares. Además, poseía numerosos cuadros de temática religiosa y retratos, entre los que cabe citar, el del conde, su esposa la condesa, César Cernecio, hermano suyo, y de personas relevantes como el rey Felipe III de España; el cardenal Carlo Odescalchi; la archiduquesa Margarita de Austria; el rey Felipe II de España o el rey Carlos I de España entre otros muchos.

La puerta de entrada principal recaía en la calle Juan de Vilarrasa, y contaba con dos portalones de madera y un arco de medio punto con sendas jambas almohadilladas hacia el exterior. Accediendo por esta puerta, pues contaba con otras puertas para uso del personal de servicio, había una gran escalera con una barandilla de hierro con innumerables filigranas de estilo rococó, y unos peldaños recubiertos con azulejería, y en ella se mostraba un escudo con las armas de Castilla y León, la flor de lis de Francia y el Blasón de los Cerda-Medinaceli.

Este palacio, el 31 de agosto de 1812, y durante quince días, sirvió de aposento para el entonces rey de España José I Bonaparte (1768-1844) llamado despectivamente «Pepe Botella». Y el 30 de noviembre de 1829 fue donde tuvo lugar la recepción que ofreció la Maestranza a SS MM los reyes de las Dos Sicilias Francisco I de las Dos Sicilias (1777-1830) y María Isabel de Borbón (1789-1848) acompañados de su hija María Cristina (1806-1878).

El negocio de la seda comenzó a decaer en Valencia, así pues, a finales del siglo XIX, el conde de Parcent decidió fijar su residencia en Madrid, donde también tuvo un palacio como vivienda al cual se le conoce como la «Casa de los siete jardines», y el palacio fue arrendado por piezas. De esta manera, en 1897, se convirtió en la sede de la Sociedad Coral El Micalet, hasta 1954 que cambiaron de sede, año en que el palacio pasó a ser de propiedad municipal.

El palacio fuera de su época palaciega, también fue la razón social de una fábrica de abanicos; otra de seda; un almacén de botellas e incluso la sede de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE).

El palacio con el paso del tiempo comenzó a mostrar síntomas de abandono y de ruina, es por ello que, el arquitecto y catedrático Cesar Cort i Botí (1893-1978) en 1959 abogó por otorgarle al palacio de Parcent el rango de Monumento Histórico Artístico, para solucionar su estado, pero en lugar de rehabilitarlo y conservarlo como la gran construcción palaciega que fue durante siglos, el Ayuntamiento decidió derrumbarlo en 1965.

De esta manera, en el solar que ocupó el palacio es donde hoy en día se encuentra el Jardín de Parcent, el cual, gracias al arquitecto municipal Emilio Rieta, conserva la puerta de entrada original al palacio, aunque se ha sustituido la portada de madera por una reja y en lo alto de la misma hay algo parecido a un dintel de nueva construcción, donde se puede leer el nombre del jardín. Hay que comentar que la puerta no está en la calle donde estuvo en origen, sino en la actual calle Santa Teresa.

El jardín actual es de trazado simétrico y tiene varias fuentes. Cuatro de ellas, situadas en sus esquinas, son circulares cerradas por verjas de hierro, las cuales son figuras de mujer que representan a los cuatro continentes conocidos en el momento de esculpirlas acompañadas de un animal. Europa, representada por un caballo. África, representada por un León. América, representada por un caimán. Asia, representada por lo que parece ser un camello. Oceanía no se había descubierto. En un principio estas estatuas estuvieron situadas en el jardín de El Parterre, pero la riada de 1957 lo destrozó, siendo ubicadas en 1973 en el jardín de Parcent.

El centro del jardín también tiene forma circular rodeado por columnas sobre las que se sustentan unas vigas a modo de techo, siendo este el lugar de juegos para los niños.
En la década de 1980 y parte de la década de 1990, el jardín se quedó inmerso en la zona de prostitución de Valencia, ayudando esto a que el mismo no fuera demasiado visitado y, por ende, algo olvidado para el uso que fue concebido.

Actualmente el entorno ha sufrido muchísimas obras de mejora, y es un lugar de imprescindible visita para propios y extraños, pero, sobre todo, es un lugar del que se tiene que conocer su historia para entender la grandeza del jardín que se está visitando.

Valencia es sinónimo de grandeza allá donde mires, aunque no esté a simple vista.

 
 
 

Fuente:
El Periódico de Aquí

 
 
 
 
     
   
 
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